Hay un olor que te transporta sin billete de avión: el del ajo dorándose en un buen aceite de oliva virgen extra. Y si le sumas unas gambas frescas, el resultado es uno de los mayores placeres de la cocina española. Las gambas al ajillo son mucho más que una tapa: son un patrimonio. Lo sabe cualquiera que haya mojado pan en el fondo de una cazuela de barro. Pero que lo diga el chef José Andrés, con la visibilidad que tiene, convierte una preferencia personal en pura reivindicación gastronómica.
El cocinero asturiano visitó el programa El Hormiguero recientemente y, antes de sentarse con Pablo Motos, tuvo un pequeño incidente culinario. «¿Sabes por qué he llegado con la americana cerrada?», le preguntó. «Porque me acabo de comer unas gambas al ajillo y me manché un poco». Ahí empezó una conversación que ha encendido las redes y que resume por qué la cocina tradicional nunca pasa de moda.
«Yo me quedaba con el aceite y el ajo»: la confesión que ha conquistado a los foodies
Aprovechando la anécdota, Motos le lanzó la pregunta que divide a la humanidad cuando hay una cazuela de gambas al ajillo sobre la mesa: ¿qué es mejor, las gambas o el pan mojado? Con la honestidad que caracteriza a José Andrés, el chef puso el foco donde de verdad está la magia. «Aquí hay un problema grande, porque si haces unas gambas al ajillo sin gambas, el ajo y el aceite no es tan rico», explicó. Eso sí, si tuviera que repartir, lo tiene claro: «yo le daría las gambas a otro y yo me quedaba con el aceite y el ajo y a mojar pan, sin lugar a dudas».
La frase corre por redes como la pólvora. No es para menos: resume una verdad culinaria que cualquier cocinillas entiende a la primera. El verdadero tesoro de este plato no es el marisco, que también, sino el aceite infusionado que queda tras cocinar las gambas. Un moje sencillo y brutal que convierte una rebanada de pan en oro líquido.
El secreto de un plato redondo: por qué el aceite es el protagonista
Para entender la pasión del chef hay que ponerse frente a los fogones. Las gambas al ajillo son un plato rápido, sí, pero con su técnica. Lo fundamental es aromatizar el aceite a fuego bajo con ajos laminados y, si te gusta el punto picante, una guindilla. El proceso no admite prisas: los ajos deben ‘bailar’ hasta dorarse, impregnando cada gota de grasa vegetal con su sabor. Cuando las gambas entran en la sartén, el marisco suelta sus jugos y ese caldo se mezcla con el aceite creando una emulsión ligera que pide pan a gritos.
José Andrés no habla solo de sabor, habla de memoria. De esa cocina que se hacía en las barras de toda la vida y que ahora reivindican hasta los restaurantes con estrella Michelin. No hacen falta ingredientes exóticos ni técnicas complejas: un buen aceite de oliva virgen extra, ajos frescos, gambas de calidad y la paciencia para no quemar el ajo. El resultado es un plato que se prepara en diez minutos y que, como apunta el chef, es puro disfrute mojando pan.
El auténtico lujo de las gambas al ajillo no está en el marisco, sino en el aceite que empapa el pan caliente.
Y si te estabas preguntando cómo conseguir ese moje perfecto en casa, apunta: pela las gambas, lamina los ajos y cocínalos a fuego suave hasta que estén tiernos, sin que cojan color oscuro. Incorpora las gambas, saltéalas un par de minutos por cada lado y espolvorea con sal gruesa. Sirve inmediatamente en la misma sartén o cazuela y no te olvides de poner un buen trozo de pan al lado (o encima). Es el consejo de miles de madres y, ahora, también de uno de los chefs más influyentes del mundo.
Más que un cocinero: el amor por la tradición y su labor solidaria
Más allá de las gambas, la charla en El Hormiguero dio para reivindicar otros platos icónicos. José Andrés también defendió la paella valenciana y desmontó el mito de que no se debe comer por la noche: «He estado en Valencia en Fallas y se han hecho paellas a las ocho o las nueve y no ha pasado nada, el arroz no se repite», dijo. La misma naturalidad con la que recuerda que la fabada asturiana o el gazpacho son «tesoros desconocidos incluso para los propios españoles».
Detrás de este discurso hay una trayectoria que va mucho más allá de los fogones. José Andrés, al frente de World Central Kitchen, ha llevado comida a zonas de desastre en todo el mundo. La revista Vanity Fair lo ha nombrado Personaje del Año 2026, reconociendo su faceta como empresario, divulgador y activista humanitario. Una figura que demuestra que se puede ser un cocinero de éxito mundial y mantener los pies en la tierra —y el pan en el aceite de gambas—.

Así que ya sabes: la próxima vez que pidas o prepares unas gambas al ajillo, no te cortes. Tuesta un buen trozo de pan y date el capricho de mojar hasta la última gota. Porque como dice José Andrés, el verdadero lujo no está en el marisco más caro, sino en el sabor que impregna el aceite. Y eso no hay dinero que lo pague.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: El Hormiguero (programa de televisión)
- 📍 Ubicación: Madrid (set de grabación)
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Declaraciones del chef José Andrés sobre gambas al ajillo y cocina tradicional española
- 💰 Precio medio: No aplica (evento mediático)



