La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lo ha confirmado: el primer semestre de 2026 ha sido el más cálido en España desde que comenzaron los registros en 1961. La temperatura media se situó 1,6 grados por encima del promedio habitual, un salto que no tiene precedentes en más de seis décadas.
La serie histórica de AEMET, que arrancó hace 65 años, muestra que los siete primeros semestres más cálidos se han registrado en la última década. Es decir, el período 2016-2026 concentra los arranques de año más tórridos desde que hay mediciones, una señal inequívoca de que el calentamiento no se frena.
El calor extremo en nuestro país ha dejado de ser una anomalía puntual. De acuerdo con los datos de la agencia, la temperatura media anual ha subido cerca de 1,8 grados desde 1960, un incremento que duplica la media global. Los veranos, además, se han alargado casi 40 días en las últimas cuatro décadas.
Junio de 2026 no hizo más que confirmar la tendencia. Con una anomalía de 3,2 grados sobre el promedio normal, se situó como el segundo junio más cálido desde 1961, solo por detrás del mismo mes en 2025. Los trece junios con mayor temperatura media de toda la serie histórica pertenecen ya al siglo XXI.
“El calentamiento de junio es muy claro”, reconocen desde AEMET. El organismo subraya que la persistencia de meses anómalamente cálidos está acelerando los impactos en sectores como la agricultura y los recursos hídricos.
Detrás de cada récord de temperatura hay una historia de un país que se calienta a un ritmo que los científicos no esperaban hace apenas una década.
Este calentamiento acelerado no solo se nota en las temperaturas extremas, sino también en la frecuencia con la que se baten récords consecutivos. Apenas un año después de otro junio histórico, 2026 ha vuelto a rozar la cima, algo que según los meteorólogos de AEMET ya no sorprende pero sí preocupa.
¿Cómo afecta este calor extremo?
El primer efecto palpable es sobre la salud. Las olas de calor incrementan los ingresos hospitalarios por golpes de calor, deshidratación y descompensación de patologías crónicas, especialmente en mayores de 65 años y niños pequeños. Los servicios de urgencias suelen vivir picos de demanda que tensionan el sistema sanitario en pleno verano.
En el terreno ambiental, el calor prolongado dispara el riesgo de incendios forestales y reduce las reservas de agua. Según los expertos, la combinación de temperaturas altas y falta de lluvias puede llevar a restricciones en algunas comunidades autónomas, además de afectar a las cosechas de secano y a la ganadería extensiva.
Un verano que anticipa más olas de calor: el análisis de AEMET
Con el verano recién estrenado, las proyecciones de AEMET no invitan al optimismo. Los modelos climáticos apuntan a un trimestre julio-septiembre con temperaturas por encima de la media en gran parte de la península, lo que eleva la probabilidad de que se activen avisos rojos por calor en varias comunidades. La agencia recuerda que los episodios de calor extremo son cada vez menos esporádicos y forman parte de una nueva normalidad climática.
Desde 2015, cada año ha figurado entre los más cálidos del registro, y 2026 aspira a seguir esa estela. Los ciudadanos perciben ya que las noches tropicales —aquellas en las que el termómetro no baja de 20 grados— son mucho más frecuentes, y que los picos de temperatura aparecen antes de lo que solían. En muchas ciudades, el calor obliga a modificar hábitos: adelantar paseos, aplazar actividades al aire libre y aumentar el gasto en climatización.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias insisten en medidas preventivas sencillas pero cruciales: beber agua sin esperar a tener sed, evitar la exposición directa al sol en las horas centrales y prestar especial atención a las personas mayores, los niños y los enfermos crónicos. El calor no es solo una molestia, sino un riesgo de primer orden que, año tras año satura los servicios de urgencias y eleva la mortalidad en los colectivos más frágiles.
La adaptación al nuevo contexto climático ya es una prioridad en muchas ciudades, donde se están implantando refugios climáticos, se amplían las zonas verdes y se revisan protocolos de protección laboral para trabajadores al aire libre. Pero los expertos coinciden en que la velocidad del calentamiento supera muchas veces la capacidad de respuesta de las administraciones.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: El primer semestre de 2026 ha sido el más cálido en España desde 1961, con 1,6 °C por encima de lo normal.
- 👥 Quiénes son los afectados: Toda la población, en especial personas mayores, niños y enfermos crónicos, por el aumento de olas de calor.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Mayor riesgo para la salud, incendios forestales, estrés hídrico y necesidad de adaptar la vida urbana al calor extremo.



