El subsidio para mayores de 52 años dispara un 67% sus beneficiarios tras la reforma

El cambio de requisitos en 2019 ya se refleja en los datos: 464.664 perceptores en mayo de 2026, un 58 % más a nivel nacional. Extremadura es la comunidad donde más ha crecido, con un 67 %.

Si tienes más de 52 años y estás en el paro, el subsidio que cubre ese vacío entre el desempleo y la jubilación no deja de sumar perceptores. Los últimos datos del SEPE muestran un incremento del 58 % en el conjunto de España desde la reforma de 2019, con picos del 67 % en comunidades como Extremadura.

El cambio de reglas que ha disparado el número de beneficiarios

Para entender este crecimiento hay que mirar atrás. En 2012 el Gobierno del PP endureció las condiciones: subió la edad a 55 años, exigió que la renta se midiera a nivel de la unidad familiar y estableció la jubilación forzosa cuando se cumplieran los requisitos para la anticipada, con penalización. Además, la base de cotización para la futura pensión se redujo al 100 % del salario mínimo.

Con la reforma de 2019, el Ejecutivo socialista revirtió esos cambios. La edad volvió a bajar a 52 años, los niveles de renta pasaron a evaluarse de forma individual y se amplió la posibilidad de mantener el subsidio hasta la edad ordinaria de jubilación. La base de cotización para la pensión subió al 125 % del salario mínimo, una mejora sustancial para el beneficiario.

Publicidad

El resultado, como explica el estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), fue un vuelco en el número de perceptores. Antes de la reforma, la cifra tendía a descender; después, empezó a subir con fuerza.

Cuánto ha crecido el subsidio en cada comunidad autónoma

Los datos del SEPE que maneja el estudio lo dejan claro. En marzo de 2019, justo al aprobarse la reforma, había 293.891 perceptores en toda España. En mayo de 2026, último mes con cifras disponibles, esa cantidad alcanza las 464.664 personas, lo que supone un incremento del 58 %.

La comunidad donde más se ha notado el empujón es Extremadura. Allí el subsidio ha pasado de 9.358 beneficiarios en 2019 a 15.660 en 2026, un 67 % más, muy por encima de la media nacional. Otras regiones también acumulan subidas cercanas al 60 %, pero Extremadura lidera el ranking.

Con estos números, el peso de los desempleados de larga duración mayores de 50 años sigue ganando terreno: ya representan casi una tercera parte del total de parados. La población envejece y las dificultades para recolocarse se cronifican, lo que convierte este subsidio en una alternativa cada vez más masiva.

Apunta este dato: el incremento es tan marcado que en comunidades como Extremadura, donde la población total ha caído en las últimas dos décadas, los parados que se acercan a los 55 años se han multiplicado por más de tres, según la Encuesta de Población Activa. Eso alimenta la demanda de la ayuda.

Los riesgos que advierte Fedea y el Banco de España

No todo son buenas noticias. El estudio alerta de un efecto desincentivador de la vuelta al empleo, sobre todo en trabajos de baja remuneración o a tiempo parcial, porque el subsidio asegura una pensión futura al cotizar por el 125 % del SMI. En la práctica, puede desanimar la búsqueda activa de trabajo.

Publicidad

Además, el coste para las arcas públicas es notable. Según las estimaciones del centro ligado al Banco de España, el pago del propio subsidio podría alcanzar los 1.818 millones de euros en 2030. Si se suma el impacto en las pensiones futuras (más años cotizados y bases más altas), el coste adicional de la reforma se dispara hasta los 17.935 millones de euros.

El subsidio ha pasado de ser una renta de sustitución a una figura híbrida que influye decisivamente en la pensión futura del beneficiario, lo que puede frenar la reincorporación al mercado laboral.

El mensaje no es solo de la fundación. El propio José Luis Escrivá, exministro de Seguridad Social y actual gobernador del Banco de España, advirtió en el Congreso el pasado 23 de junio de 2026 que España duplica el tipo de cotización por desempleo de otros grandes países europeos y que el alto nivel de protección puede desincentivar la vuelta al trabajo.

Para muchos parados mayores de 52 años que no logran recolocarse, esta ayuda es un colchón imprescindible. Pero el debate sobre su sostenibilidad y su efecto en la tasa de paro estructural (que se mantiene en el 10,8 %) está servido.

La ficha práctica

  • ¿Quién puede solicitarlo? Desempleados de 52 años o más que han agotado otras prestaciones y cumplen los requisitos de renta individual (en 2026, ingresos no superiores al 75 % del IPREM mensual).
  • ¿Cuánto? El 80 % del IPREM, equivalente a unos 480 € al mes, y cotización del 125 % del SMI de cara a la pensión.
  • ¿Hasta cuándo hay plazo? No tiene fecha de cierre. Se puede pedir en cualquier momento siempre que se sigan reuniendo las condiciones.
  • ¿Dónde se solicita? En las oficinas del SEPE o a través de su sede electrónica.
  • Requisito o letra pequeña clave: Hay que acreditar búsqueda activa de empleo y no rechazar ofertas adecuadas; de lo contrario, el subsidio puede extinguirse.

El resumen rápido (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? El subsidio para mayores de 52 años ha aumentado un 58 % de perceptores desde 2019.
  • 💶 ¿A quién le interesa? A cualquier desempleado mayor de esa edad que haya agotado otras ayudas.
  • ¿Qué tienes que hacer? Si cumples los requisitos, pide cita en el SEPE y no olvides mantener la demanda de empleo activa.