Mägo de Oz ya no es una banda, es un expediente judicial con distorsión. Dos sentencias han sentado cátedra y, de paso, han enterrado definitivamente cualquier fantasía de reunificación. El batería Txus y el violinista Moha, fundadores y capitanes del barco, tienen que soltar 33.000 euros a cada uno de los antiguos guitarristas, Frank y Carlitos. Y lo mejor: lo sabían desde 2020, cuando firmaron un acuerdo de salida y luego hicieron como que la pandemia lo borraba todo.
La historia es un culebrón heavy con más giros que un solo de guitarra en Finisterra. Los guitarristas se fueron en 2020, tras más de dos décadas en la banda, y pactaron una indemnización de 53.000 euros por cabeza. Pero Txus y Moha solo pagaron una parte. Quedaron a deber 33.000 euros a cada uno. Y en lugar de pagar, se enrocaron: demandaron a los excompañeros por incumplir supuestos requisitos, como no ir firmar ante notario su renuncia a la sociedad o crear otra empresa. El juzgado no les compró el argumento, y la Audiencia Provincial de Madrid lo ha ratificado ahora.
33.000 euros que no son opcionales
Las sentencias, a las que ha tenido acceso elDiario.es, son un repaso a la guerra interna de Mägo de Oz. La cifra puede parecer modesta para un grupo que ha vendido más de tres millones de discos y llena recintos en América Latina, pero la pelea no va de dinero. Va de control. Los fundadores alegaron que la pandemia de 2020 les impidió cumplir el calendario de pagos porque se canceló una gira mundial. El tribunal responde: cierto que fue imprevisible, pero un año después el grupo ya estaba de vuelta en los escenarios y con beneficios. Incluso recibieron una ayuda de más de 155.000 euros. “Pudieron haber pagado”, vienen a decir los magistrados.
El fallo también tumba las acusaciones contra Frank y Carlitos. Que montaran otra empresa o que no fueran al notario no es motivo suficiente para dejar de pagarles. La deuda está ahí y ya genera intereses. Si el Tribunal Supremo admite el recurso de casación, la cosa se alargará, pero la jurisprudencia es contundente: un contrato firmado no se evapora por una crisis sanitaria que ya pasó.
La Audiencia Provincial lo ha dejado claro: la pandemia no es un cheque en blanco para incumplir contratos.
La pandemia fue imprevisible, pero un año después Mägo de Oz ya estaba girando y con beneficios.
El dato más jugoso, sin embargo, no está en las cuentas. Es la frase que los propios Txus y Moha soltaron en el proceso: “A ninguna de las partes le interesa la reunificación del grupo”. Casi cuatro años después de la ruptura, el deterioro personal y artístico era tal que nadie quería volver a juntarse. Así que los fans que aún soñaban con ver a José Andrëa, Frank, Carlitos y los fundadores en un mismo escenario pueden ir despidiéndose. No va a pasar.
Cuando la pandemia deja de ser escudo
El argumento de la fuerza mayor por el COVID ha sido un clásico en los tribunales pospandemia, pero cada vez cuela menos. Sobre todo cuando la empresa demuestra músculo financiero al año siguiente. En 2021, Mago de Oz Espectáculos SL recuperó los números verdes y arrancó una gira que les llevó por España y América. El juez lo deja claro: la pandemia fue inevitable, pero sus efectos no justifican un impago eterno. Y menos cuando los beneficiarios son los que se fueron en un momento delicado.
La resolución judicial tiene un aire de “ya está bien”. Los contratos no son papel mojado porque cambie el viento. Si firmaste que pagarías 53.000 euros, pagas. Y si no, los tribunales te recuerdan que las palabras, en el mundo real, tienen consecuencias.
El adiós definitivo a la formación original
Mägo de Oz sigue girando con Txus, Moha y el vocalista Rafa Blas, pero la magia de los noventa y los dosmiles hace tiempo que se esfumó. Frank y Carlitos tocan ahora en Kabrönes, un proyecto con otros ex miembros como José Andrëa y el bajista Salva. La banda original está partida en dos frentes que ni se saludan. Y el pleito ha dejado un poso amargo que hace inviable cualquier acercamiento.
Las sentencias tienen un efecto colateral: confirman que los miembros actuales no quieren volver atrás y que los antiguos tampoco. El argumento de la defensa se convirtió en un epitafio para la nostalgia. Nadie quiere la reunión. Y si alguien la esperaba, que ponga el vinilo de Finisterra y lo deje correr. Para más contexto sobre la trayectoria del grupo, su entrada de Wikipedia.
Ahora el caso está en el Tribunal Supremo. Si la admisión a trámite prospera, la batalla legal seguirá. Pero la sensación es que Txus y Moha están alargando la agonía de algo que ya está sentenciado. Pagarán, tarde o temprano, y mientras tanto la brecha entre los dos Mägo de Oz se agranda. La única certeza es que los tribunales no van a resucitar una banda que, en el fondo, ya era historia antes de la pandemia.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Dos sentencias obligan a Txus y Moha a pagar 33.000 euros a Frank y Carlitos por su salida en 2020.
- 🔥 ¿Por qué importa? El fallo desmonta el argumento de la pandemia como excusa y confirma que no habrá reunificación.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta a los fans nostálgicos: la formación original no volverá. Y a los músicos, que verán que un contrato es un contrato.



