Dani García explica por qué sí se puede echar cebolla al arroz (y cómo hacer un sofrito perfecto)

El chef malagueño aclara que el mito viene de los puristas de la paella valenciana, pero la técnica correcta lo cambia todo. Paso a paso para un arroz de diez.

Vale, vamos a hablarlo claro: ¿quién no ha dudado alguna vez si echar cebolla a un arroz era un sacrilegio? Yo la primera, hasta que vi a Dani García ponerla sin pestañear en su último vídeo.

El mito de la cebolla en el arroz: Dani García explica por qué sí puedes usarla (y no arruinar el plato)

El arroz con cebolla no está en la receta oficial de la paella valenciana, y por un motivo muy concreto: la cebolla suelta agua y azúcares que pueden modificar la textura del grano y dejarlo blando. Por eso los puristas se llevan las manos a la cabeza. Pero Dani García, con dos estrellas Michelin, tiene otra versión.

En su canal 'Como Dani', el chef malagueño lo explica con una claridad que te quita el miedo: 'Se puede echar cebolla a un arroz, el único problema es básicamente dejarla un poco cruda y con agua'. La clave está en el sofrito. Si sofríes la cebolla a conciencia, evaporas el agua y consigues ese dulzor natural que le sienta de lujo al arroz. Fin del drama.

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Una receta de arroz con parpatana de atún que te deja sin excusas

Para que veamos que no es solo teoría, Dani García prepara un arroz con 400 gramos de parpatana de atún (el corte entre la cabeza y la ventresca, conocido como el entrecot del mar). Lo primero que hace es marcar el atún a fuego fuerte en la propia paella —él insiste en llamarla paella, no paellera— y luego aprovechar la grasa que suelta para pochar un par de ajos picados y una cebolla francesa grande. La paciencia aquí es todo: la cebolla tiene que quedar transparente, casi caramelizada, para que no suelte ni gota de agua.

Una vez lista, añade tres cucharadas de puré de tomate y deja que se integre unos minutos más. Luego incorpora 300 gramos de arroz bomba, pimienta, una cucharadita de comino en polvo y azafrán en hebras. Consejo extra: deja que el arroz rehogue un poco con el sofrito y las especias para que se nacare y despierte los sabores. Después, un litro de caldo de pescado y lo extiendes en una capa muy fina sobre la paella.

El truco no es echar o no cebolla; es darle tiempo para que pierda el agua y se concentre el dulzor.

Aquí viene otro detalle importante: cuando el arroz empiece a trabajar solo (los 18 minutos de cocción), solo lo mueves los primeros cinco minutos. Después, ni tocarlo. Así consigues el socarrat y la textura perfecta. A cinco minutos del final, incorporas de nuevo el atún sellado para que termine de cocerse sin pasarse.

El remate es un toque de alga nori desmenuzada por encima, que le regala un golpe marino sutil y un puntito crujiente.

Por qué este arroz es un puntazo incluso para quien nunca ha hecho una paella

Lo bonito de esta receta es que desmonta el miedo a la cebolla y demuestra que la técnica manda sobre las tradiciones. Puedes no tener acceso a parpatana, claro, y cambiarla por otro pescado o incluso por pollo. La base del sofrito paciente es la misma. Y funciona.

He probado el truco con un arroz de verduras el otro día y te prometo que el dulzor de la cebolla pochada marca la diferencia. Se acabó lo de hacer sofritos exprés que luego sueltan agua y te estropean el arroz.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: unos 35 minutos (20 de cocción del arroz más el sofrito). Nivel de dificultad: medio. Truco extra: no laves el arroz bomba; necesita su almidón para ese punto meloso perfecto.

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