Cuando un animal sufre maltrato, la respuesta policial debería ser inmediata. Pero la realidad, según un nuevo informe, no es tan rápida ni eficaz: hay una brecha preocupante entre lo que exige la ley y lo que ocurre sobre el terreno.
La Cátedra Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) acaba de publicar la 'Guía de Actuación de los Servicios Policiales en Protección Animal', un documento que busca cerrar esa distancia. La presentación, en una jornada organizada por la Unión Nacional de Jefes y Directivos de Policía Local (Unijepol) y la DGDA, dejó claro que el sistema actual necesita un cambio urgente.
Una guía para que la ley no se quede en papel mojado
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales (puedes consultarla en el BOE) reconoció a los animales como seres sintientes con derechos. Sin embargo, la coordinadora de la Cátedra, la Dra. Nuria Máximo, alerta de que ese avance legislativo corre el riesgo de quedarse en una declaración de intenciones si no se abordan las carencias policiales. La guía (disponible online) pretende ser una herramienta práctica para policías locales.
Desde la Cátedra insisten: el sistema actual no está preparado para aplicar el cambio de paradigma. La falta de medios y la escasa especialización hacen que muchas intervenciones lleguen tarde o se archiven.
Las cuatro carencias que lastran la intervención policial
Los expertos señalan cuatro problemas principales. El primero es la fragmentación territorial, y la desigualdad resultante: la coexistencia de la ley estatal con normativas autonómicas y municipales genera una protección muy distinta según la comunidad autónoma.
El segundo es la falta de recursos materiales y humanos. Muchas administraciones no disponen de medios para incautaciones, traslados o atención veterinaria urgente, lo que ralentiza los rescates o los hace inviables. La tercera carencia es la excesiva dependencia de las protectoras: funciones públicas esenciales, como la acogida temporal de animales, recaen sobre asociaciones con financiación inestable y sin respaldo jurídico suficiente.
Por último, la infradenuncia y los problemas probatorios son un lastre. Muchos delitos no se reportan por desconocimiento o normalización del maltrato. Y cuando se denuncia, la falta de formación lleva a calificar erróneamente los hechos como infracciones administrativas en lugar de delitos, con archivos masivos de los casos.
La protección animal no puede depender de dónde vivas o de la suerte de que alguien sepa cómo actuar.

Cómo garantizar que la protección animal sea real y efectiva
La Cátedra de la URJC propone una batería de medidas para que la policía no sea solo un aplicador de la norma, sino un agente clave en la defensa de los animales. En primer lugar, la creación de unidades especializadas en protección animal en todos los niveles territoriales, con protocolos comunes que reduzcan la inseguridad jurídica.
También reclaman una dotación presupuestaria específica para garantizar rescates con garantías veterinarias y la formación continua obligatoria de policías, jueces y servicios sociales. Además, piden integrar de forma regulada al tercer sector y a las entidades académicas en la práctica policial diaria para aprovechar su conocimiento sin precarizarlas.
El informe recuerda que el maltrato animal no es un hecho aislado: a menudo está vinculado a otras violencias interpersonales, como la violencia de género. Reconocer esta conexión es esencial para actuar con mayor eficacia.
🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: La brecha entre la ley y la realidad policial deja a muchos animales desprotegidos.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: La formación especializada y los recursos son claves para que el maltrato no quede impune.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: La creación de unidades policiales especializadas y la mejora de la denuncia ciudadana pueden marcar la diferencia.



