La tendencia 'de-influencer' que está cambiando el marketing: criticar productos para ganar seguidores

Cada vez más creadores apuestan por la 'honestidad brutal' y destripan productos caros o inútiles ante millones de seguidores. La crítica se ha convertido en contenido de entretenimiento y está redefiniendo las reglas del marketing en redes.

Internet ha entendido algo que los anuncios de toda la vida no: que un 'esto es una estafa' engancha mucho más que un 'me encanta'. La tendencia de-influencer ha llegado para quedarse, y lo hace a golpe de crítica sin filtro.

Eduard Farrán, profesor de Comunicación en la Universidad Internacional de Valencia (VIU), lo explica con una claridad demoledora: el 'de-influencing' es una estrategia de posicionamiento basada en la honestidad brutal. Consiste en criticar productos, servicios o marcas sin pelos en la lengua, y lo hace con un objetivo muy claro: ganarse la confianza del usuario a base de parecer el amigo sincero que te acompaña de compras.

Qué es el 'de-influencing' y por qué de repente está en todas partes

En lugar de venderte la moto, estos creadores te dicen lo que NO debes comprar. Farrán lo describe como 'pasar de la aspiracionalidad –mira mi vida perfecta– a la vulnerabilidad –mira cómo no me dejo engañar ni dejo que te engañen–'. La clave está en que esa crudeza funciona como un escudo de autenticidad: si alguien se atreve a poner a parir un producto, lo que diga después se percibe como verdad absoluta.

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La jugada es tan sencilla como efectiva. Esos influencers que practican el 'de-influencing' consiguen que les creas a ciegas cuando te recomiendan algo que sí consideran bueno y para lo que, seguramente, habrán sido pagados. La paradoja es evidente, pero funciona.

Y funciona de verdad.

La honestidad brutal se ha convertido en la mejor estrategia de marketing: decir lo que nadie se atreve para que, cuando llegue el momento de recomendar, te crean sin rechistar.

Por qué un 'no compres esto' funciona mejor que un 'me encanta'

El sesgo de negatividad nos programa para prestar mucha más atención a las señales de peligro que a las palmaditas en la espalda. Farrán recuerda que las fake news o los hilos sórdidos en X se comparten un 70 % más que los contenidos positivos. El conflicto engancha, y ver a alguien destripar un producto carísimo o desmontar una campaña de marketing perfecta genera un placer casi morboso.

Los datos lo confirman: los vídeos de 'de-influencing' multiplican hasta por tres la tasa de comentarios y compartidos frente a una recomendación positiva clásica. Mientras un 'me gusta' suele quedarse en una interacción pasiva, una crítica afilada retiene al usuario más segundos y el algoritmo lo premia con un alcance disparado. En TikTok e Instagram, los hashtags como #deinfluencing o #peoresproductos acumulan millones de visualizaciones, creciendo mucho más rápido que las etiquetas de patrocinio tradicionales.

¿Se ha vuelto el influencer tradicional un muerto viviente?

No es que el influencer esté en horas bajas, sino que está mutando. Hace quince años los creadores de contenido eran vistos como gente que daba su opinión libremente, sin contratos millonarios. Pero en cuanto se parecieron demasiado a los famosos que hacen publicidad, la credibilidad se fue al traste. Y encima aparecieron los micro y nano influencers: profesionales con pocos seguidores pero mucha confianza, que dejaron en evidencia al influencer tradicional.

El 'de-influencing' nace justo de esa devaluación de la recomendación positiva, que llevaba años monetizada hasta la saciedad. Como apunta Farrán, el público asume que el 90 % de los 'me encanta este producto' vienen con contrato debajo del brazo. Por eso lo negativo cotiza tanto: nadie paga para que hablen mal de una marca, así que la crítica se percibe como verdad genuina sin necesidad de más pruebas.

Las marcas, si quieren seguir en juego, tendrán que vender realidad en lugar de solo ilusión. El consumidor ya no compra por impulso, sino por descarte. El mercado se basa en elegir bien, y tener a alguien que te diga 'quítate eso, es una estafa' es justo lo que muchos necesitan. El giro no es solo una moda pasajera; es un aviso de que la comunicación digital ha entrado en otra liga.

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📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: De la tendencia 'de-influencer', un nuevo enfoque de los creadores de contenido.
  • 📲 En qué red social ha pasado: Principalmente en TikTok e Instagram, aunque se extiende a todas las plataformas.
  • 🔥 Por qué es viral: Porque la crítica sincera genera mucha más confianza (y más engagement) que los patrocinios clásicos, y las marcas empiezan a temblar.