¿Proteger identidad digital influencer? El caso RoRo y Galitaari responde

La influencer ecuatoriana Galitaari acusó a la española RoRo de copiar su estilo, su tono de voz y hasta sus gafas. El salseo está servido, pero la ley tiene mucho que decir sobre qué se puede proteger realmente.

Las redes llevan unos días que echan humo. La creadora ecuatoriana Galitaari ha señalado directamente a la española RoRo, acusándola de copiar su identidad digital entera: el tono de voz, los planos de los vídeos, las gafas de pasta, la forma de contar historias mientras cocina. Internet se ha partido en dos y el debate sobre si se puede "robar" un estilo está en todas partes.

El pique que encendió la mecha

Galitaari lleva años construyendo una comunidad con un contenido muy reconocible. Recetas con voz suave, planos detalle, una estética pastel y unas gafas enormes que ya son su sello. Cuando sus seguidores empezaron a notar que RoRo —una de las creadoras más potentes del momento— mostraba un estilo sospechosamente parecido, la propia Galitaari lo verbalizó. En un vídeo, señaló las similitudes: el tono, las transiciones, incluso la elección de los platos. No ha presentado denuncia, pero la pregunta ya está sobre la mesa. ¿Puede un creador proteger su esencia digital?

Lo que dice la ley (y lo que no)

Según Aurora López Portillo, directora de servicios jurídicos en ClarkeModet México, la respuesta es un sí lleno de matices. No se puede registrar un "estilo". "No puedes decir: 'ese es mi estilo y nadie más lo puede usar'", explica. Pero sí que existen herramientas para blindar las piezas concretas: los vídeos, las fotografías, los guiones, la música, el nombre artístico y la imagen comercial.

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En un caso como este, no basta con decir que dos creadoras se parecen. Hay que analizar elemento por elemento: ¿hay una obra concreta copiada? ¿Quién la creó antes? ¿Se trata de una tendencia común o de una apropiación directa? Si alguien utilizara el nombre o la imagen de un creador para hacer creer al público que es él, la cosa cambia: ahí sí se puede actuar.

La línea entre "inspiración" y "copia" es mucho más fina de lo que parece, y la ley solo protege lo que se puede demostrar.

Los creadores de contenido tienden a verse como personas que publican vídeos, pero la realidad es otra muy distinta. Deberían empezar a gestionar su actividad como un negocio: registrar el nombre del canal, los logotipos, las frases distintivas y hasta la música que producen. Proteger los activos desde el minuto cero evita quebraderos de cabeza cuando el éxito ya ha llegado.

Un estudio de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) lo deja claro: el 92% de los influencers europeos obtiene ingresos de su actividad, pero solo el 18% tiene derechos de propiedad intelectual registrados. Y los que sí los tienen muestran un negocio mucho más sólido: el 55% cuenta con marca propia y el 33% con tienda online, frente al 24% y 14% de los que no registran nada. La diferencia es abismal.

El caso de RoRo y Galitaari demuestra que la identidad digital está compuesta, por muchas capas. No todo se puede proteger, pero lo que sí se puede, a menudo se deja desprotegido. El mayor error es esperar a que el contenido sea viral para empezar a blindarlo.

El Salseómetro

Nivel de salseo: 7/10. Hay acusación pública, dos comunidades enfrentadas y un debate legal de fondo que trasciende el drama inmediato. Lo que le falta para el sobresaliente es una denuncia formal (de momento, todo se queda en redes).

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: De las creadoras Galitaari (Ecuador) y RoRo (España).
  • 📲 En qué red social ha pasado: Principalmente en TikTok, donde se originó el vídeo de la acusación.
  • 🔥 Por qué es viral: Porque plantea hasta dónde llega la propiedad intelectual en el mundo influencer y enfrenta a dos comunidades enormes.