La brecha de conciliación: diez veces más mujeres que hombres reducen su jornada para cuidar

Los datos del INE muestran que 328.000 trabajadoras han optado por reducir su jornada laboral frente a solo 33.400 hombres. La diferencia, de casi diez a uno, refleja una desigualdad que impacta en salarios y trayectorias profesionales.

La brecha de conciliación entre hombres y mujeres sigue sin cerrarse. 328.000 trabajadoras redujeron su jornada para cuidar en 2025, casi diez veces más que los hombres, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El organismo estadístico detalla que solo 33.400 varones optaron por recortar su horario laboral para atender a familiares dependientes. En términos porcentuales, el 8,9% de las mujeres ocupadas con personas a cargo redujeron su jornada, frente a un escaso 0,9% de los hombres.

Las cifras: diez veces más mujeres

Las cifras del INE correspondientes al ejercicio 2025 ponen números a una realidad que miles de hogares conocen de cerca. De las más de 361.000 personas que redujeron su dedicación laboral por motivos de cuidado, el 90,7% eran mujeres. La estadística se traduce en en una brecha persistente que apenas ha variado en los últimos años.

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El caso de Patricia López, una madrileña de 47 años, ilustra la decisión que afrontan muchas trabajadoras. Según su testimonio, tras ser madre optó por reducir su jornada, lo que le supuso perder cerca de 300 euros al mes. “Por un tema cultural y social, tienes en la cabeza que eres tú la que se tiene que encargar”, explicaba en declaraciones recogidas por el medio que publicó los datos.

El impacto en la vida de las mujeres

La reducción de jornada frena la progresión profesional y merma la futura pensión. Las trabajadoras que asumen este recorte ven frenada su carrera, pierden oportunidades de promoción y acumulan periodos de cotización incompletos que, a largo plazo, reducen su prestación de jubilación.

Las mujeres que reducen su horario se concentran de forma mayoritaria en los cuidados de hijos e hijas menores, pero también en la atención a personas mayores o dependientes. El impacto, además, no es solo económico: el desgaste emocional y la falta de tiempo personal se convierten en una carga añadida.

Detrás de cada cifra se esconde una trayectoria profesional frenada y una renuncia que, en la práctica, recae de forma abrumadora sobre las trabajadoras con responsabilidades de cuidado.

Más allá del dato: causas y consecuencias

El entorno cultural y la distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado son, según los especialistas, el principal motor de esta brecha. Aunque las políticas de conciliación han avanzado, la realidad estadística demuestra que el peso del cuidado sigue sin repartirse de forma equitativa.

La falta de servicios públicos de cuidado obliga a muchas familias a decisiones que penalizan la carrera de la mujer. El propio INE constata que la brecha se mantiene estable, lo que sugiere que las medidas de flexibilidad laboral no logran invertir por sí solas una desigualdad tan arraigada.

Las consecuencias económicas se arrastran durante décadas. Una menor base de cotización se traduce en prestaciones por desempleo más bajas y, en última instancia, en una pensión de jubilación inferior. De hecho, la brecha de género en las pensiones sigue siendo uno de los indicadores más tozudos de la desigualdad estructural en España.

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📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: 328.000 mujeres redujeron su jornada para cuidar en 2025, frente a solo 33.400 hombres, según el INE.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Trabajadoras con personas dependientes a cargo, mayoritariamente madres, que ven mermados sus ingresos y su carrera.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Brecha salarial y de pensiones, menor progresión profesional y un mayor riesgo de precariedad laboral para las mujeres.