Koldo García sigue en prisión: el Supremo ve 'muy graves' los hechos y frena su salida

El tribunal rechaza el recurso de su abogada y mantiene el riesgo de fuga mientras la sentencia está a punto de salir. La defensa alegó que Koldo «no decidía nada» y pidió igualdad con el empresario Aldama, pero el Supremo lo descarta.

Si pensabas que el caso de las mascarillas ya estaba cerrado y olvidado, el Supremo te acaba de recordar que no. Koldo García, el exasesor de José Luis Ábalos, seguirá en prisión provisional mientras los jueces terminan de escribir la sentencia definitiva. Y el motivo es más que claro: los hechos son «muy graves» y el riesgo de que se fugue no ha desaparecido.

Indignómetro

Nivel de impacto social: 9/10. Hablamos de un caso de corrupción en plena pandemia, con dinero público de por medio, y la decisión del Supremo reaviva el debate sobre la igualdad ante la ley. Los contratos de las mascarillas salieron de nuestros bolsillos; la sensación de trato desigual entre acusados echa más leña al fuego.

El Supremo lo tiene claro: los hechos son «muy graves»

El tribunal que juzgó a Koldo junto al exministro Ábalos y al empresario Víctor de Aldama ha desestimado el recurso de su defensa. La abogada pidió la libertad alegando que ya no había riesgo de fuga y que existía un «agravio comparativo» porque Aldama es el único de los tres que está en la calle. Pero la Sala Segunda lo rechaza de plano.

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En el auto, recogido por Europa Press, los magistrados recuerdan que «subsisten las circunstancias valoradas en su momento para acordar la privación de libertad». Traducido: la gravedad de los hechos enjuiciados, la cercanía del juicio y ahora la inminencia de la sentencia hacen que el riesgo de fuga siga siendo real. La justicia habla de «hechos muy graves» y de una petición de hasta 30 años de cárcel.

Vamos por partes. La prisión provisional para Koldo y para Ábalos se decretó el 27 de noviembre de 2025. Desde entonces, el exasesor ha intentado salir varias veces, pero el instructor Leopoldo Puente y ahora el Supremo no han cedido ni un milímetro. Para ellos, la huida no es una posibilidad remota, sino un peligro latente hasta que se dicte fallo.

¿Por qué Koldo sigue entre rejas y Aldama, en la calle?

Aquí viene el detalle que casi nadie cuenta. La defensa de Koldo puso el foco en la desigualdad: si el riesgo de fuga es el mismo para los tres, ¿por qué Aldama está libre? El Supremo responde con un argumento que a muchos les sonará a justicia a la carta: «un distinto comportamiento procesal que implica un distinto tratamiento».

Es decir, el tribunal entiende que Aldama colaboró más o tuvo una actitud diferente durante la instrucción. Pero la calle no compra esa explicación sin matices. Cuando la justicia diferencia entre aforados, empresarios y asesores, la sensación de que no todos somos iguales ante la ley se multiplica.

Cada decisión judicial que separa por «comportamiento procesal» alimenta la sospecha de que la igualdad ante la ley se mide con distintas varas.

Mientras tanto, la acusación popular del PP y Anticorrupción insisten en que el riesgo de fuga persiste. Y lo cierto es que Koldo, según su propia versión, «no decidía absolutamente nada», solo «llevaba la agenda del ministro». Un argumento que no convenció al tribunal, pero que retrata el tipo de poder informal que los jóvenes identifican al instante: favores, agendas y contactos que mueven millones sin dejar huella burocrática. Más contexto sobre su trayectoria en su entrada en Wikipedia.

Lo que nos enseñan otros casos y por qué esto nos toca a todos

El caso mascarillas no es el primero en el que el dinero público destinado a emergencias acaba en los tribunales. En la pandemia España gastó más de 1.500 millones de euros en material sanitario de urgencia, según el Tribunal de Cuentas, y buena parte de ese gasto eludió controles. Cuando la sentencia llegue, en las próximas semanas, podremos medir si la vara de la justicia cayó igual para todos los implicados o solo para los que no supieron jugar sus cartas en el juzgado.

Precedentes como los ERE o Gürtel ya mostraron que los largos procesos judiciales desgastan la confianza de una generación que exige transparencia. Cada euro malversado fue un respirador que faltó, una mascarilla que no llegó o un profesional sanitario desprotegido. Por eso, la decisión del Supremo de mantener a Koldo en prisión es, en el fondo, una llamada a no soltar el hilo mientras la sentencia definitiva ve la luz. La pelota está ahora en el tejado de los magistrados; de ellos depende que este culebrón judicial no se convierta en otro ejemplo de impunidad selectiva.

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📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El Supremo rechaza la petición de libertad de Koldo García porque el riesgo de fuga persiste y la sentencia es «inmediata».
  • Por qué te importa: El caso involucra contratos públicos millonarios en plena pandemia; la sensación de trato desigual entre los acusados reaviva la desconfianza en la justicia.
  • A quién afecta: A toda la ciudadanía, pero especialmente a los jóvenes que ven cómo las puertas giratorias del poder a veces funcionan distinto para según quién.
  • Hacia dónde vamos: La sentencia definitiva se espera en las próximas semanas y puede marcar un antes y un después en los escándalos de corrupción de emergencia.