Burnout y salud mental: los sanitarios toman más psicofármacos y alcohol, según AMYTS

Un estudio del sindicato médico AMYTS detecta que el agotamiento crónico multiplica el consumo de ansiolíticos y bebidas alcohólicas entre los profesionales de la salud.

El agotamiento laboral crónico —el burn-out— está detrás de un mayor consumo de ansiolíticos y alcohol entre los médicos y enfermeros, según un estudio de AMYTS que alerta también de una merma en su capacidad empática.

El informe, presentado por el Área de Salud Mental del sindicato médico, subraya que la exposición prolongada al estrés asistencial y la precariedad laboral están disparando el uso de psicofármacos —medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central— y elevando el consumo de alcohol como mecanismo de desconexión.

Qué dice el estudio

Aunque AMYTS no ha hecho públicos los porcentajes exactos, el trabajo pone cifras a un fenómeno que los propios profesionales llevan años describiendo: el agotamiento prolongado reduce los filtros emocionales y empuja hacia soluciones rápidas. El alcohol y los ansiolíticos se convierten en la vía de escape más accesible tras jornadas maratonianas, guardias eternas y una falta crónica de personal.

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Según el informe de AMYTS los sanitarios llevan años señalando que la presión asistencial impide dedicar el tiempo mínimo a cada paciente y que, al final del día, la empatía se esfuma. La carga emocional de tratar con el dolor ajeno día tras día termina pasando factura. El burn-out quema al profesional y enfría la atención al paciente.

El estudio vincula directamente el estrés crónico con el consumo de sustancias. Muchos sanitarios acaban recurriendo a ansiolíticos para dormir o a copas de más para desconectar, lo que a su vez retroalimenta el agotamiento y la despersonalización.

Además, la pérdida de empatía no es un problema menor: afecta a la comunicación con el enfermo, reduce la capacidad de tomar decisiones clínicas acertadas y puede aumentar el riesgo de errores. La salud del que cuida y la calidad de la atención son dos caras de la misma moneda.

Cuando el que cuida está roto, el sistema entero se resquebraja. Y los datos de AMYTS demuestran que la línea entre el agotamiento y la autodestrucción es cada vez más fina.

Medidas de prevención: lo que pide AMYTS y lo que aún falta

El sindicato reclama la implantación urgente de programas de apoyo psicológico en los hospitales y centros de salud, acceso a servicios de salud mental para los propios trabajadores y una reorganización de las cargas asistenciales. No es la primera vez que se lanza esta advertencia: tras la pandemia, las promesas de refuerzo psicológico se quedaron en papel mojado en la mayoría de las comunidades. Los profesionales denuncian desde hace tiempo que los servicios de prevención de riesgos laborales rara vez incorporan atención psicológica especializada.

La realidad es que la mayoría de los centros no cuenta con recursos suficientes para atender el desgaste emocional de sus plantillas. Las unidades de salud laboral suelen limitarse a reconocimientos médicos rutinarios, sin profundizar en el estado anímico de los profesionales. Invertir en prevención no es un lujo: es la única forma de sostener un sistema sanitario que ya cojea.

Con todo, el estudio de AMYTS pone el foco en un problema que trasciende las paredes del hospital. La fatiga empática de los sanitarios, alimentada por jornadas interminables y una presión burocrática creciente, acaba contagiando al paciente y mina la confianza en la sanidad pública. Romper ese círculo requiere voluntad política y un cambio cultural que deje de glorificar el sacrificio como virtud y empiece a proteger al que protege. Y el estudio de AMYTS es un recordatorio de que la crisis de la sanidad no es solo de listas de espera, sino de salud de quienes sostienen el sistema.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 🧠 ¿Qué dice el estudio? El burn-out crónico entre sanitarios dispara el consumo de psicofármacos y alcohol y reduce su empatía.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A médicos, enfermeros y personal de centros de salud, y de rebote a los pacientes que atienden.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? AMYTS reclama implantar medidas de prevención y apoyo psicológico en los centros sanitarios.