Karl Fagerström: 'Si tuviéramos que prohibir algo deberían ser los cigarrillos' – y defiende alternativas al tabaco

Suecia ha reducido el tabaquismo al 4% con un modelo que apuesta por alternativas sin combustión como el snus. Karl Fagerström, el mayor experto en adicciones, defiende prohibir los cigarrillos y regular el vapeo bajo un enfoque de reducción de daños.

En Suecia, apenas un 4% de la población fuma cigarrillos. Es la tasa más baja de Europa, y el país presume también de tener la menor incidencia de cáncer de pulmón en hombres de toda la UE (39 casos por cada 100.000 habitantes). Detrás de ese logro hay un modelo que, en lugar de demonizar el tabaco, ha apostado por alternativas sin combustión como el snus (tabaco oral en polvo, que se coloca bajo el labio y no se inhala). Y quien más claro lo explica es Karl Fagerström, uno de los mayores expertos mundiales en adicción al tabaco. Su mensaje, contundente: “Si tuviéramos que prohibir algo, deberían ser los cigarrillos”.

El “milagro sueco”: menos fumadores, menos cáncer

El informe 2025 de la OCDE sobre el cáncer en Europa deja pocas dudas: Suecia tiene un 40% menos de cáncer de pulmón en hombres que la media comunitaria, y ha logrado las mayores reducciones en mortalidad evitable por esta enfermedad en la última década. La clave no está en campañas agresivas de miedo, sino en un enfoque pragmático de reducción de daños (aceptar que algunas personas no van a dejar la nicotina y ofrecerles opciones menos nocivas).

Desde los años 70, el snus —una bolsita de tabaco húmedo que se coloca entre la encía y el labio— ha sido legal y accesible en Suecia. No hay combustión ni humo, por lo que se evitan la mayoría de los tóxicos del cigarrillo. Así, muchos fumadores migraron a este producto, y el tabaquismo se desplomó. Hoy, el cigarrillo convencional es residual entre los hombres suecos, mientras ellas aún lo usan algo más (pero también por debajo del 10%).

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El dato más llamativo: la incidencia de cáncer de pulmón en hombres suecos es de 39 casos por 100.000 habitantes, casi la mitad que la media de la UE. Es una diferencia que no viene de la genética, sino de una política de salud pública que eligió no criminalizar al fumador y apostar por alternativas al tabaco.

vapeo

Fagerström: “Si tuviéramos que prohibir algo, deberían ser los cigarrillos”

Karl Fagerström, psicólogo clínico de 80 años, lleva medio siglo investigando la adicción al tabaco. En la entrevista con AS, su postura es tan clara como polémica: prohibir los cigarrillos tradiciones no resolvería el problema de golpe, pero sí enviaría el mensaje correcto. “Los fumadores no son criminales; son personas que sufren una adicción”, matiza. Y añade que el verdadero enemigo es la combustión, no la nicotina.

En su libro Smoking, Health and Personality, ya defendía en los 90 que la clave está en distinguir entre el producto y la forma de consumirlo. El snus sueco o los vapeadores, sin humo, reducen la exposición a alquitranes y monóxido de carbono, responsables del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. No son inocuos —la nicotina sigue siendo adictiva y no se recomienda a no fumadores—, pero para quien ya fuma, el salto es enorme.

El experto cita estudios del Reino Unido, donde el sistema de salud público recomienda oficialmente el vapeo como herramienta para dejar de fumar recomienda. “Las autoridades no pueden seguir ignorando que prohibir algo que genera tanto daño como los cigarrillos tiene más sentido que prohibir los vapeadores, que salvan vidas”, insiste. No es una opinión aislada: en Reino Unido, la mayoría de quienes lo dejan recurren a dispositivos electrónicos.

Pero, ¿por qué en España esta visión cae mal? Buena pregunta. Aquí el tabaco aún está muy normalizado, y el vapeo se asocia más al adolescente que al adulto que busca dejarlo. Fagerström lo achaca a dos cosas: la resistencia de las tabacaleras a perder su mercado de cigarrillos y, paradójicamente, el puritanismo de algunos colectivos antitabaco. “Hay un miedo a que si dices que vapear es menos malo, la gente empiece a fumar. Es al revés: la mayoría de los fumadores que prueban el vapeo acaba abandonando el tabaco”.

La nicotina no es el problema. Quemar el tabaco y llenar los pulmones de humo es lo que mata. Y eso, en 2026, ya lo sabemos.

Y tú, si quieres dejarlo, ¿por dónde empiezas?

Vamos al grano: dejar de fumar es jodidamente difícil. La nicotina es una de las sustancias más adictivas que existen, y la mayoría de los intentos fracasan. Pero el enfoque sueco demuestra que cambiar el cigarrillo por una alternativa sin humo multiplica las probabilidades de éxito.

Si estás ahí, con la ansiedad del domingo por la tarde y el paquete en la mano, tienes opciones: los vapeadores, el snus o las bolsitas de nicotina sin tabaco (pouches), todas evitan la combustión. No es una solución mágica, pero sí un puente. “El objetivo no es que fumes menos; es que un día te olvides de que existes fumando”, resume Fagerström. Y tiene razón: la mayoría de quienes empiezan con el vapeo reducen progresivamente la dosis de nicotina y acaban dejando todo.

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Lo que NO debes hacer: esperar a que las leyes te solucionen el problema. España sigue sin apostar decididamente por la reducción de daños; las campañas oficiales todavía equiparan vapear con fumar, y las ayudas para dejar el tabaco que da la Seguridad Social son limitadísimas. Así que la responsabilidad, de momento, sigue siendo individual. Eso sí, si consigues no encender un cigarrillo más, tu cuerpo empieza a reparar el daño pulmonar en meses.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 🧠 ¿Qué dice el estudio? El modelo sueco de reducción de daños con snus y vapeo ha logrado bajar el tabaquismo al 4% y la incidencia de cáncer de pulmón a mínimos históricos.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier fumador que quiera dejarlo pero no pueda; las alternativas sin combustión son una vía menos agresiva, respaldada por la evidencia.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Si fumas, explora opciones como vapeadores o bolsitas de nicotina sin tabaco; no son inocuas, pero sí muchísimo más seguras que el cigarrillo.