La madrugada de este domingo al lunes tendrá lugar la Super Bowl LX en el Levi's Stadium de Santa Clara (California). Y, si habitualmente es mucho más que un partido de NFL, en esta ocasión el enfrentamiento entre New England Patriots y Seattle Seahawks cae todavía más a un segundísimo plano.
El célebre show del descanso de la Super Bowl, o halftime show, estará encabezado este 2026 por Bad Bunny, que voluntaria o involuntariamente se ha convertido en el epicentro de una disputa política abierta con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras las críticas del músico al ICE en la reciente gala de los Grammy.
El enfrentamiento verbal ha encendido al trumpismo, que ha respondido con un show alternativo encabezado por Kid Rock y otros artistas afines, en un intento de contraprogramar uno de los mayores espectáculos televisivos del planeta.
Bad Bunny vs. Trump: de los Grammy a la Super Bowl
El origen inmediato de la tensión está en la ceremonia de los Grammy 2026. En la gala emitida por CBS, Bad Bunny —gran triunfador de la noche con tres premios, incluido el de álbum del año— aprovechó su primer discurso para lanzar un mensaje sobre la situación: "Antes de agradecer a Dios, voy a decir: fuera ICE. Más adelante, dedicó su galardón a "todas las personas que tuvieron que dejar su tierra natal, su país para seguir sus sueños".
Varios asistentes a la gala lucieron pins con el lema "fuera ICE", convertido en consigna en las protestas contra las redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Esto es por mi gente, para mi cultura y por nuestra historia", declaró Bad Bunny, contrastando frontalmente con el discurso nacionalista y antiinmigración del trumpismo.
Las palabras del artista se suman a un clima de crítica amplia en la industria musical a la ofensiva migratoria federal, pero el impacto de su declaración fue especialmente intenso por su perfil global y por la cercanía de la Super Bowl.
Pocas horas después, Donald Trump arremetió contra los Grammy y contra el presentador de la gala, Trevor Noah, a quien amenazó con demandar por una broma que aludía a su nombre en el contexto de los documentos desclasificados sobre Jeffrey Epstein. En un mensaje en Truth Social, el presidente calificó los Grammy como "lo peor, prácticamente imposibles de ver" y tildó a Noah de "perdedor total".
Es una pésima elección. Lo único que hacen es sembrar odio
Donald Trump sobre las elecciones musicales del descanso de la Super Bowl LX
Trump ya había dejado claro que no asistiría este año al Levi's Stadium y que estaba en contra de Bad Bunny y Green Day, banda encargada de la ceremonia de apertura. "Soy anti-ellos. Creo que es una pésima elección. Lo único que hacen es sembrar odio. Es terrible", afirmó el presidente, vinculando a ambos grupos a lo que considera una agenda política hostil.
El líder de Green Day, Billie Joe Armstrong, ha apoyado en repetidas ocasiones las protestas contra las redadas migratorias, mientras que Bad Bunny se ha convertido en una de las voces latinas más visibles en la denuncia de las políticas fronterizas y de deportación.
Días después, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, arremetió contra artistas como el puertorriqueño Bad Bunny por las mencionadas críticas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. "Es irónico y francamente triste ver a celebridades que viven en comunidades cerradas con seguridad privada, con millones de dólares para gastar en su protección, intentando demonizar de nuevo a las fuerzas del orden que trabajan para hacer cumplir las leyes de nuestra nación", declaró.
El trumpismo contraprograma a Bad Bunny
Quizá por todo esto no sorprende que el denominado trumpismo haya optado por responder también en la pantalla y en un escenario. Los sectores alineados con el presidente han promovido un espectáculo musical alternativo con Kid Rock como cabeza de cartel, en clara contraprogramación frente al show oficial. Obviamente, el evento busca captar a los espectadores conservadores descontentos con la NFL y con la elección de Bad Bunny como protagonista del descanso.
La Super Bowl, convertida desde hace décadas en un ritual secular que mezcla deporte, música y publicidad, es uno de los escenarios donde más visible resultan este tipo de reivindicaciones de las que estamos hablando. El show del descanso ha sido utilizado en otras ocasiones como plataforma de mensajes sociales —desde el homenaje a la comunidad latina de Shakira y Jennifer Lopez en 2020 hasta los gestos de apoyo al movimiento Black Lives Matter—, pero la combinación de un artista latino tan masivo como Bad Bunny, su discurso explícito contra el ICE y una Casa Blanca especialmente beligerante aviva mucho más el fuego.

Para la NFL y para los patrocinadores, tanta expectación es hasta mejor, y a su vez la dimensión económica del espectáculo que rodea al descanso de la Super Bowl LX explica buena parte del ruido político que se ha generado. Según datos de Fox Sports y del portal Super Bowl Ads, la cadena de televisión ha fijado en 10 millones de dólares el precio estándar por 30 segundos de emisión durante el partido. En 2020, esa cifra rondaba los 5,5 millones, en 2024 alcanzó los 7 millones y en 2025 rozó los 8 millones.
El año pasado, la Super Bowl generó alrededor de 800 millones de dólares en ingresos publicitarios, y la proyección para esta edición supera los 150 millones de televidentes en todo el mundo, impulsados en buena medida por el tirón musical del descanso. Eso sí, el límite de anuncios durante la retransmisión es de 58, con unas diez grandes inserciones comerciales durante el encuentro.
Asimismo, la presencia de Bad Bunny, el primer solista latino masculino en liderar el show del descanso, es interpretada por los ejecutivos del sector como un gesto claro hacia audiencias jóvenes y diversas, dentro y fuera de Estados Unidos (en España ha agotado todos sus conciertos en 2026).
Como detalle, un estudio de VegasInsider.com realizado a más de 3.000 fans de la NFL en los 50 estados, revela que Cardi B es la artista invitada más deseada para acompañar a Bad Bunny, con un 33,1 % de las preferencias, seguida de Drake (21,3 %) y Marc Anthony (14,4 %). Que Cardi B sea también la opción favorita en 45 estados y en los cinco grupos de edad consultados se debe a la canción 'I Like It', la colaboración precisamente entre Bad Bunny y Cardi B que pegó fuere en Estados Unidos. Le siguen 'Party' (6,7 %), 'Moscow Mule' (6,1 %), 'Tití Me Preguntó' (5,4 %) y 'Dakiti' (4,3 %).








