La última carta del director del festival de Eurovisión, Martin Green, intentando calmar las aguas, ha tenido un efecto contrario, especialmente para el presidente de la cadena pública. La respuesta del presidente de RTVE, José Pablo López, no ha sido un acuse de recibo diplomático. Él lo ve como hipocresía, evasión de responsabilidades y una pregunta hasta molesta: “¿un genocidio es solo un "acontecimiento"?
Una carta para fans de Eurovisión que enciende más críticas

Martin Green, director del sorteo, publicó una carta abierta tras las fuertes críticas recibidas, especialmente de RTVE, por la gestión de la cumbre sobre la participación de Israel. En su texto, Green reconocía que los “acontecimientos en Oriente Medio” se conectan con el festival y afirmaba sentir “fuertes emociones”. Prometió que, de cara a la edición de Viena 2026, se “asegurará” de que “todos los participantes respeten las reglas de la competición”.
Sin embargo, el lenguaje elegido fue interpretado de forma muy distinta desde la sede de la televisión pública española. La carta, descrita por las fuentes como cargada de “palabras vacías”, eludía mencionar directamente a Gaza o a Israel. Para muchos observadores, esta omisión no era casual, sino sintomática de una voluntad de no nombrar el problema real. Green escribió: “Sabemos que muchos fans quieren que adoptemos una postura definida sobre los acontecimientos geopolíticos. Pero la única manera de que el Festival.
La réplica de José Pablo López desde España al director de Eurovisión
José Pablo López no se limitó a criticar el tono, sino que retrató la grave situación actual del festival de Eurovisión. Enumeró los problemas concretos: “El Festival en llamas, 5 países retirados, artistas que no aceptarán la preselección nacional para ir a Eurovisión, grandes estrellas del Festival posicionándose contra la participación de Israel y la mayor crisis reputacional de la historia de UER. Ahí es nada”.
Su crítica central, sin embargo, fue filosófica y formal. López se enfocó en la terminología utilizada por Green. “Green no menciona en su carta ni a Gaza ni a Israel, es decir, no llama a las cosas por su nombre. Son 'acontecimientos' que han pasado en Oriente medio y que le conmueven. ¿Un genocidio es un acontecimiento? ¿Nada más?”, se preguntó retóricamente el presidente. Esta pregunta condensa toda la frustración de quienes acusan a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) de tratar un conflicto humanitario devastador como una simple circunstancia geopolítica incómoda.
La acusación de impunidad y doble rasero

Más allá de las palabras, la réplica de López apunta a acciones concretas, o a la falta de ellas. El presidente de RTVE criticó la inacción de la UER ante los repetidos incumplimientos de la delegación israelí, la KAN, en las dos últimas ediciones (Malmö 2024 y Basilea 2025). “Nos dice ahora que lo pasado pues pasado está y que las reglas se van a cumplir a partir de ahora.¿Y los incumplimientos de estos dos años por Israel? ¿Pelillos a la mar? ¿Las normas se aplican según conviene a UER por sus alianzas geopolíticas y económicas?”, cuestionó.
Esta acusación de doble rasero y de aplicar el reglamento de forma interesada toca el núcleo del debate. Para los críticos, la promesa de Green de hacer cumplir las normas a partir de 2026 suena hueca cuando se ha permitido una impunidad flagrante en los años previos.
La carta completa de Green y su visión del festival

Para entender la dimensión del desencuentro, es necesario leer la carta de Martin Green en su integridad. El director se dirigió a los “fans” expresando su empatía: “Sé que muchos de vosotros estaréis sintiendo fuertes emociones en este momento. Yo, sin duda, las siento, por eso quería escribiros directamente”. Reiteró los valores fundacionales del concurso: “El Festival de la Canción de Eurovisión nació hace 70 años, en una Europa dividida y fracturada, como símbolo de unidad, paz y esperanza a través de la música”.
Green también defendió que el festival de Eurovisión ha sobrevivido a guerras y agitación política, manteniéndose como un espacio de reunión. Su compromiso fue claro en cuanto al futuro: “De cara al próximo año, nos aseguraremos de que todos los participantes respeten las reglas de la competición y, si no lo hacen (tienen un compromiso personal de mi parte), no lo toleraremos y lo denunciaremos”. También tuvo palabras para los países que se retiraron: “Quiero decir específicamente a los fans de Irlanda, España, Islandia, Eslovenia y Países Bajos que sus cadenas, al igual que todos nuestros miembros, tomaron la decisión correcta y contribuyeron al debate con gran dignidad”.
La promesa de Green de aplicar las normas estrictamente a partir de 2026 parece un intento de recuperar control y credibilidad. Pero, como señala López, ya es tarde y sin abordar el pasado reciente, queda en palabras vacías.







