Blackbird: el dron más rápido del mundo es casero y supera los 700 km/h

El dron casero de Ben Biggs y Aidan alcanzó los 730 km/h en una pasada con viento de cola, pero la media entre sus dos intentos, 684 km/h, es la cifra que de verdad pone el récord oficial contra las cuerdas. El secreto: hélices de fibra de carbono con borde dentado que solo funci

Un dron hecho en casa acaba de rozar los 730 km/h, y lo ha hecho con una receta que incluye fibra de carbono, mucho talento amateur y un viento de cola bastante oportuno. El Blackbird, una criatura de los entusiastas Ben Biggs y Aidan, no ha batido aún el récord oficial, pero sí ha logrado que el actual campeón, el Peregreen V4 de los Bell, se ponga nervioso.

¿730 km/h? Sí, pero con truco

El Blackbird no es un dron cualquiera. Es un cuadricóptero construido con la obsesión de ir lo más rápido posible, y en una de sus pasadas de prueba llegó a los 453 mph, unos 730 km/h. La cifra es escandalosa, pero hay que ponerle contexto: ese pico se logró con viento de cola de 54,7 km/h, lo que redujo la velocidad aérea real a unos 674 km/h. En la pasada contraria, contra el viento, se quedó en unos 640 km/h. La media entre ambas, 684 km/h, es la que de verdad compite con el récord oficial de Guinness, que sigue en manos del Peregreen V4 con 657,59 km/h.

El intento, además, fue una demostración no oficial: no hubo jueces de Guinness, ni las condiciones controladas que exige la homologación. Pero la tecnología detrás de ese alarde de velocidad tiene a más de un ingeniero de garaje apuntando hacia el cielo.

Publicidad

Las hélices dentadas que lo cambian todo

El Blackbird le debe su empuje a unas hélices de fibra de carbono con un ángulo de paso muy elevado. A baja velocidad son un desastre: los motores sufren para levantar el dron y la batería se resiente. Pero cuando el aparato se lanza como un proyectil y alcanza los 600 km/h, esas mismas palas quedan casi paralelas al flujo de aire y se vuelven increíblemente eficientes.

El otro detalle está en el borde de ataque: las hélices son dentadas, como una cremallera circular. Esa geometría genera pequeños vórtices que mantienen el flujo pegado a la pala, impidiendo que el aire se escape por los lados y convirtiendo la turbulencia en empuje útil. El resultado es que la hélice no remueve aire sin más; lo lanza hacia atrás como un cohete.

Lo que consiguen las hélices dentadas es, literalmente, transformar un ventilador torpe en un cohete dirigido.

La contrapartida no es menor: en el despegue, con un ángulo tan extremo, las hélices empujan peor y los motores se esfuerzan más. Es un peaje que el equipo asume con tal de arañar cada kilómetro por hora en el tramo importante.

El récord oficial tiembla (pero no cae solo con una buena pasada)

La historia de los récords de velocidad con drones la han escrito Luke y Mike Bell, padre e hijo que llevan tres años batiendo su propia marca. Pasaron de 480 km/h en 2024 a 580 en junio de 2025 y, desde diciembre pasado, dominan con los 657,59 km/h del Peregreen V4. Su cetro es sólido, pero la irrupción del Blackbird demuestra que el umbral de los 700 km/h ya no es ciencia ficción.

El vuelo de prueba no fue perfecto: el dron perdió la conexión a unos 633 km/h por una combinación de geometría de la antena el efecto Doppler y sobrecarga de señal, y en una segunda tentativa las baterías se agotaron a metros del suelo, provocando un aterrizaje duro que dejó daños. Errores de prototipo, sí, pero también la confirmación de que la velocidad máxima está limitada por la electrónica tanto como por la aerodinámica.

La gran incógnita ahora es si Ben Biggs y Aidan pedirán a Guinness una prueba oficial. Si lo hacen, el Peregreen V4 tiene motivos para preocuparse: el borde dentado, el carbono y la desfachatez de un dron de garaje pueden tumbar un récord que costó tres años construir.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 8/10. El Blackbird es una barbaridad técnica y el dato de 730 km/h con viento de cola es un caramelito para los medios, pero lo que importa es la media real de 684 km/h, aún no homologada. La proeza es de las que dan esperanza al bricolaje extremo — y de las que ponen a los fabricantes de lujo a revisar sus hélices.

Publicidad

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Un dron construido por aficionados, el Blackbird, ha alcanzado 730 km/h en una pasada con viento a favor.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Porque con sus hélices dentadas de fibra de carbono, la velocidad media real (684 km/h) ya supera el récord oficial de 657 km/h.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? De momento no hay homologación, pero el proyecto aprieta el acelerador a una carrera que parecía estancada.