Desde que en 2011 se prohibió la entrega gratuita de bolsas de plástico en España, los supermercados han transformado esta normativa ambiental en una importante fuente de ingresos. Lo que comenzó como una medida para reducir el uso de plásticos de un solo uso ha terminado convirtiéndose en un lucrativo negocio. Según un informe publicado en el año 2018, grandes cadenas como Mercadona, DIA, Carrefour, Eroski y El Corte Inglés no solo cumplen con la ley, sino que han encontrado en la venta de bolsas reutilizables un modelo de negocio rentable que genera millones de euros cada año.
3La CNMC y la regulación de los precios de las bolsas
La fijación de precios para las bolsas de plástico ha generado un debate que involucra a consumidores, empresas y organismos reguladores. En su último informe, la CNMC sugirió dos posibles medidas para abordar este tema: la imposición de un precio mínimo para cada tipo de bolsa o la creación de un tributo específico que internalice el daño ambiental causado por el plástico.
El objetivo de estas propuestas es garantizar que los ingresos generados por la venta de bolsas de plástico no beneficien exclusivamente a las cadenas de distribución, sino que se destinen a iniciativas ambientales y sociales. Según la CNMC, el modelo impositivo sería más equitativo, ya que permitiría canalizar los ingresos hacia proyectos que favorezcan al conjunto de la sociedad.
Sin embargo, establecer un precio mínimo también tiene sus detractores. Esta medida podría consolidar aún más el negocio de las bolsas de plástico para los supermercados, que seguirían obteniendo beneficios directos sin necesidad de redistribuirlos. Este escenario ha generado preocupación entre las asociaciones de consumidores, que exigen una mayor transparencia en la fijación de precios y en el uso de los ingresos obtenidos.
