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El inspector que empezó a investigar ‘Tándem’ subraya que «no tenía ninguna enemistad» con Villarejo

Gonzalo Fraga, el inspector de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) que comenzó a investigar ‘Tándem’, la macrocausa sobre los negocios privados de José Manuel Villarejo, ha asegurado al tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que juzga las primeras piezas que «no tenía ninguna enemistad» que le empujara a dirigir sus pesquisas contra el ya comisario jubilado, descartando así cualquier interés espurio en el origen del caso.

Fraga, que como testigo ya respondió a las preguntas de la Fiscalía Anticorrupción y demás acusaciones, ha empezado a contestar este martes a los interrogantes lanzados por la defensa de Villarejo, que ejerce el abogado Antonio José García Cabrera, encaminados a esclarecer «el origen del caso», según ha dicho el propio letrado, ya que el comisario sostiene que es víctima de una investigación «prospectiva» orquestada por UAI y CNI como represalia por sus denuncias sobre ambos organismos.

«Yo no tenía ninguna enemistad, ni conocía al señor Villarejo», ha dicho al inspector, tras volver a describir minuciosamente el recorrido que le llevó hasta el inicio de las pesquisas de ‘Tándem’, formada por una treintena de piezas separadas de las que ahora se juzgan ‘Iron’, ‘Land’ y ‘Pintor’.

Así, ha indicado que la primera vez que escuchó el nombre de Villarejo fue en el marco de unas pesquisas que le encomendó su entonces jefe en la UAI, Marcelino Martín Blas, en noviembre de 2014 por el llamado ‘caso Barma’, donde emitió un «informe exculpatorio» del comisario porque ahí sí ejerció sus funciones oficiales de manejo de fuentes humanas para conseguir información de interés policial usando para ello la «identidad operativa» de Javier Hidalgo.

Según su relato, no fue hasta 2016 cuando se volvió a topar con Villarejo. Una información de inteligencia financiera, que les llegó a través de Policía Judicial, les llevó a investigar el entramado societario del comisario hasta hallar indicios de blanqueo de dinero pero sin poder llenar la «laguna» de cuál era el delito precedente. Las indagaciones se enviaron a la Fiscalía Anticorrupción pero ésta aconsejó remitirlas a la Fiscalía de Madrid, donde se acabaron archivando en octubre de ese año.

Finalmente, ha contado que en mayo de 2017 la misma Fiscalía Anticorrupción les hizo un requerimiento para emprender otra investigación a raíz de una denuncia anónima que daba cuenta del denominado proyecto ‘King’, otros «similares» y una estructura societaria y movimientos de dinero, y que se refería no solo a Villarejo sino también al que en esa época era el comisario jefe del aeropuerto de Barajas, Carlos Salamanca.

Ante la insistencia de la defensa, que ha querido saber por qué se indagó en torno a su figura hasta en tres ocasiones, Fraga ha argumentado que se trataba de investigaciones «diferentes», no relacionadas entre sí, que cayeron en manos de Asuntos Internos porque estaban referidas a un funcionario policial pero que, al ser el mismo comisario, en la tercera ocasión sí comentó de viva voz a los fiscales anticorrupción que existían unas diligencias previas de 2016, porque «eran ajenos» a ellas.

Además, al ser preguntado si no comprobó en los registros internos de la UAI si había precedentes de otros asuntos relacionados con Villarejo, ha expuesto que, aunque sí solía hacerlo con «carácter general», en este caso en concreto optó por no mirar nada porque ya desde 2015 se venían publicando noticias en prensa sobre el comisario y «quería tener una mirada sin prejuicios, empezar de cero» en sus pesquisas.

«NO HE ESTADO EN MI VIDA EN EL CNI»

Fraga ha sido enfático al afirmar que Martín Blas, al que Villarejo acusa de tener una clara «enemistad» en su contra, se limitó a darle «una explicación muy superficial» sobre la figura del comisario cuando arrancaron las pesquisas de ‘Barma’. «Me dijo: ‘Si ves que está implicado en los hechos, informa a la autoridad judicial; y si ves que no está implicado en los hechos, informa a la autoridad judicial. (…) Él no me trató de dirigir», ha sostenido.

No obstante, García Cabrera ha profundizado en sus cuestiones sobre Martín Blas para determinar si Fraga sabía que su jefe servía de «enlace» con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), si bien el testigo ha aclarado que, como máximo responsable de la UAI, estaba «tres escalones por encima» de él, por lo que «no tenía mucha relación con él».

«No tengo la menor idea de la relación de Martín Blas con el CNI, yo no he tenido relación ni en este ni en otros procedimientos con el CNI. No he estado en mi vida en el CNI», ha terminado.

En este punto, la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, ya ha advertido a García Cabrera de que no se está juzgando a Martín Blas. Pese a ello, posteriormente la defensa de Villarejo ha vuelto a aludir al CNI para cuestionar a Fraga sobre David Vidal, al que ha definido como un «colaborador» de la agencia de Inteligencia y que fue quien presentó físicamente la citada denuncia.

«Ya está con la misma tesis», ha espetado la magistrada, para añadir: «¿Esto tiene base?». El letrado le ha recordado que se publicó en prensa, a lo que ella ha contestado que las noticias «no tienen valor alguno» en un tribunal.

Fraga ha explicado que, efectivamente, cuando examinó la denuncia le preocupó que la documentación pudiera ser falsa o veraz pero robada, por lo que, tras unas primeras comprobaciones, lograron vincular una de las sociedades mencionadas con el empresario Francisco Menéndez, que reconoció en sede judicial ser el autor de la denuncia y el dueño de los documentos adjuntados a la misma.

En este contexto, ha justificado que no siguieron profundizando para determinar por qué Menéndez habría usado a Vidal como «correo» en el hecho de que el origen de la denuncia ya estaba «totalmente esclarecido». «El tribunal decidirá quién es el denunciante, si el dueño o el portador», ha cerrado Murillo, con protesta formal de la defensa de Villarejo: «Nos sentimos obstruidos».

Además, el testigo ha querido dejar claro que no ha recibido «ni siquiera por vía indirecta» ninguna «recomendación» o «instrucción» del CNI, precisando que la única referencia al mismo que ha visto durante sus investigaciones ha sido en las agendas personales de Villarejo y por «nada que tenga que ver con este procedimiento».

Sin embargo, García Cabrera ha puesto encima de la mesa un episodio que habría ocurrido poco después de comenzar las pesquisas de ‘Tándem’ en el que, según lo publicado en prensa, el comisario habría sido objeto de seguimientos por parte del CNI. A este respecto, Fraga ha reconocido que vio esa información en los medios y la comentó con sus superiores, pero ha rematado: «No tengo ni la menor idea de si eso es cierto, lo único que sé es que no éramos nosotros».

VILLAREJO PIDE INVESTIGAR FILTRACIONES

Por otro lado, la defensa de Villarejo ha solicitado al tribunal que se deduzca testimonio de lo manifestado por Fraga en la sesión de este 8 de febrero con miras a investigar un posible delito de descubrimiento y revelación de secretos por la filtración a la prensa de un informe sobre las investigaciones de 2016.

De acuerdo con Fraga, ese informe lo redactó él e imprimió solo tres copias, una de las cuales se la quedó él «bajo llave», mientras que las otras dos fueron a parar a Policía Judicial y a Anticorrupción. Conforme ha narrado, los tres ‘dossieres’ tenían pequeñas diferencias que le permitieron concluir que el difundido fue el entregado a Fiscalía, de lo cual informó a sus superiores.

Poco después, García Cabrera ha vuelto a centrar el interrogatorio en las filtraciones apuntando a una que se habría producido desde la AN cuando la causa estaba secreta –algo que Fraga ha negado– para adentrarse en otras posteriores, encontrándose nuevamente con Murillo. «No, lo de la prensa no nos interesa nada», ha zanjado.