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El PP descalifica la gestión del Gobierno en la evacuación de Afganistán

La portavoz de Exteriores del PP, Valentina Martínez Ferro, ha descalificado en el Congreso la gestión del Gobierno en la evacuación de Afganistán tras la toma de Kabul por los talibán, subrayando que el despliegue de tropas no respetó la ley, acusando al Ejecutivo de «improvisación» y precisando que la operación sólo se ha salvado gracias al embajador español, Gabriel Ferrán, que había sido cesado por el Gobierno en vísperas de la crisis.

En la comparecencia del ministro José Manuel Albares en la Comisión de Exteriores, la diputada del PP ha reiterado la crítica que su partido lanzó hace semana cuestionando el respaldo legal de la misión militar.

Según ha subrayado, el mandato de las fuerzas españolas en Afganistán era formar al Ejército afgano pero, tras la caída de Kabul, su labor se transformó en una misión de rescate y ese cambio de naturaleza habría exigido el aval del Congreso.

A su juicio, la labor del Gobierno se resume en términos como «desinformación», «descoordinación» e «improvisación», y a pesar de todo ello, «apuntarse éxitos ajenos».

SE HA DEJADO A MUCHA GENTE ATRÁS

Martínez Ferro ha reprochado especialmente el retraso en ordenar la evacuación de los colaboradores de las tropas españolas, lo que ha su juicio ha posibilitado que se haya dejado «a mucha gente atrás», que no fueron avisados con tiempo y no han podido acercarse a Kabul para salir. «No han podido llegar a Kabul porque ustedes no dieron la orden a tiempo», le ha culpado directamente.

También se ha quejado de que el presidente Pedro Sánchez no haya comparecido en el Congreso y que ni siquiera haya informado al líder del PP, Pablo Casado. Igualmente, ha desdeñado las llamadas «de seis minutos» del ministro, pues considera que sólo eran para «vanagloriarse».

Según el PP, el Gobierno ha ido «tapando» sus errores con improvisación, y si finalmente se ha podido a evacuar a dos mil personas fue porque no se cumplió la orden de Exteriores de proceder al relevo del embajador, a quien la diputada agradece su servicio.

También los portavoces de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, y de Ciudadanos, Carmen Martínez Granados, han lamentado que no sea el presidente Sánchez quien debata en el Congreso sobre la crisis de Afganistán. «El peor presidente posible en el peor momento posible, que se ha mantenido de vacaciones en la crisis», ha dicho Espinosa.

Ante estas críticas, Albares ha esgrimido que la operación de la OTAN en virtud de la que se desplegaron las tropas españoles aún no ha expirado y por tanto no era necesario el visto bueno del Congreso para enviar a un contingente para llevar a cabo la evacuación de españoles y de colaboradores afganos con España.

NO HA HABIDO IMPREVISIÓN DE ESPAÑA

Si ha habido «imprevisión», ha defendido, en ningún caso puede ser achacable exclusivamente a España, sino a la comunidad internacional en su conjunto ya que ni siquiera Estados Unidos o Alemania, los países con más tropas sobre el terreno, esperaban que Kabul pudiera caer en manos de los talibán tan rápido.

«Era imposible prever la salida del presidente afgano y la entrada de los talibán con esa rapidez», ha señalado, recordando que el Ejército afgano contaba con 300.000 efectivos y una fuerza aérea de apoyo mientras que los insurgentes tenían en sus filas a unos 75.000 hombres.

Esto no quita, ha afirmado, que no haya que hacer «autocrítica» tanto en España, pero sobre todo en el seno de la OTAN, que es el paraguas bajo el que se llevó a cabo la operación en Afganistán durante estos años.

En cuanto al cese del embajador en Kabul, Gabriel Ferrán, decidido en el Consejo de Ministros del 3 de agosto, Albares ha explicado que su plácet había sido solicitado en junio por su predecesora, Arancha González Laya, y recibido el 8 de julio.

El ministro ha ensalzado la labor de Ferrán, destacando que aceptó quedarse cuando ya había sido cesado en vistas de la evolución de la situación, y ha explicado que se pensó en su salida porque ya llevaba tres años en el puesto, muy duro, y se creía que vendría bien que fuera un nuevo embajador el que asumiera la tarea de la evacuación, pero los acontecimientos se precipitaron.