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El sustituto de Echenique llevaba siendo su número dos desde febrero

El nuevo secretario de Organización de Podemos, Alberto Rodríguez, llevaba desde febrero siendo de facto el número dos de su predecesor, Pablo Echenique; justo desde que el anterior adjunto de la Secretaría, Fran Casamayor, abandonara la dirección del partido en el fragor de la marcha de Íñigo Errejón y Ramón Espinar.

Según explicaron a Servimedia fuentes de Podemos, Rodríguez, que ayer, nada más ser nombrado, atestiguó que llevaba “trabajando un tiempo” con Echenique y habla con él “de continuo”, tomó el relevo de Casamayor después de que éste, número dos de Espinar, tuviera que abandonar el puesto de adjunto a la Secretaría de Organización que se le asignó para ayudar a Echenique en noviembre de 2018.

En concreto, el 17 de noviembre, en la rueda posterior al Consejo de Coordinación del partido, Echenique y la otra coportavoz del órgano ejecutivo, Noelia Vera, anunciaron que el primero añadía a la Secretaría de Organización las competencias de Acción de Gobierno. Con esas atribuciones, Echenique se encargaría de seguir y negociar el cumplimiento del acuerdo de Presupuestos Generales del Estado firmado con el Gobierno socialista el mes anterior.

Entonces, se entendió que Echenique no podía ocuparse del aparato del partido y a la vez de las reuniones con las que Unidas Podemos pretendía escenificar un papel de “cogobernación” de España, y se le asignó como adjunto a Casamayor, persona de confianza del entonces secretario general de Podemos Madrid, Ramón Espinar, que a su vez lo era de Pablo Iglesias

ERREJÓN Y ESPINAR

Sin embargo, cuando en enero Errejón anunció que se presentaba a las elecciones autonómicas de Madrid como cabeza de lista de la plataforma Más Madrid creada por Manuela Carmena dejando en la estacada a Podemos, Iglesias reaccionó en apenas unas horas anunciando que el partido presentaría su propia candidatura.

Le correspondía organizarla, y posiblemente encabezarla, al ropio Espinar, pero éste se negó a competir con Errejón y dimitió de todos sus cargos en el partido. Esto hacía inviable que Casamayor mantuviera una posición tan relevante como la de número dos de Echenique. Siguió siendo cabeza de lista por Albacete en las elecciones generales, pero no resultó elegido.

Las fuentes consultadas aseguran, y eso ya no son hechos objetivos sino una versión, que, inmediatamente después de que Casamayor abandonara Organización, se pensó de común acuerdo en la cúpula en Alberto Rodríguez, un “pablista a muerte” de “lealtad probada” que, además, recordaba al primer Echenique en que “no tenía mácula” porque nunca se ha metido en líos internos, además de ser una persona muy respetada por su bondad y buen carácter.

Así, explican que desde “febrero o marzo” venía desempeñando de hecho la función de adjunto de Echenique, “coordinado con él y aprendiendo las tareas y ejecutando las que pensaba Echenique pero no le daba tiempo a aplicar” al secretario de Organización.

Por tanto, aseguran las fuentes, el tránsito estaba “elaborado, previsto y puesto en marcha en la sombra desde hace meses” y no ha sido en absoluto una “purga” contra el hasta ahora número tres del partido. No obstante, el propio Echenique reconoció el viernes en Rne que su sustitución por Rodríguez, y no la mera colaboración de los dos, se decidió después de las elecciones generales del 28 de abril.

OTRA VEZ “COGOBERNAR”

Con la reestructuración de la cúpula de Podemos aprobada ayer por el Consejo Ciudadano Estatal, Echenique recupera la responsabilidad de Acción de Gobierno, ahora que Podemos aspira a jugar de nuevo el papel de “cogobernador” mediante un Ejecutivo de coalición con el PSOE.

Para centrarle en esa tarea y aliviarle de otras obligaciones rutinarias es para lo que fuentes de la dirección aseguran que se le ha arrebatado también la coportavocía del Consejo de Coordinación, órgano ejecutivo del que queda como única portavoz la citada Noelia Vera.

Las fuentes consultadas por Servimedia, ante la pregunta de por qué no se comunicó antes que Rodríguez estaba con Echenique, lo que evitaría ahora la especulación de que lo aquí relatado sea una reelaboración retrospectiva, indicaron que en cualquier momento que se hubiera revelado que se asignaba un adjunto a éste último, el movimiento se habría interpretado desde ciertos medios de comunicación como una fiscalización o menoscabo al hasta ahora titular de Organización.

En cualquier caso, otras fuentes del grupo parlamentario consultadas con esta agencia certificaron que sí que se hablaba de una supuesta mala relación entre Echenique y la portavoz en el Congreso y número dos del partido, Irene Montero, como han publicado algunos medios.

(SERVIMEDIA)

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