El "Garbanzos con bacalao y espinacas" o "Potaje de Vigilia" por Karlos Arguiñano es una exquisita y tradicional receta de la cocina vasca que destaca por su sabor y texturas únicas. Este plato, conocido por ser una opción durante la Cuaresma y la Vigilia. Combina la suavidad de los garbanzos con la profundidad del bacalao y la frescura de las espinacas.
La maestría culinaria de Arguiñano se refleja en cada detalle de esta preparación, elevándola a un nivel superior en comparación con el cocido convencional. Un manjar que cautiva paladares y refleja la riqueza gastronómica de la región.
¿Qué es el Potaje de Vigilia?

El potaje de vigilia se presenta en la mesa durante los viernes de Cuaresma en España, enraizado en la tradición culinaria. En respeto a la restricción religiosa de evitar la carne, este plato incorpora como fuente de proteína al bacalao en salazón y a los garbanzos, tejiendo así su contenido nutricional.
¿Qué día se come potaje?

El disfrute del potaje es factible en cualquier temporada del año. No obstante, respetando las costumbres arraigadas, el potaje de vigilia adquiere su significado especial al ser degustado los viernes de Cuaresma y en el Viernes Santo. En línea con la norma católica de abstenerse de carne durante esos días, esta receta icónica se presenta como una opción completa y arraigada en la tradición.
Nueva receta de Arguiñano

La mano de Karlos Arguiñano da vida al "Garbanzos con bacalao y espinacas", conocido como Potaje de Vigilia. Esta receta tradicional se enriquece con la presencia del bacalao, creando una simbiosis deliciosa con las legumbres en un plato que ofrece sabores intensos sin afectar el presupuesto. Su consumo suele ser frecuente en los días anteriores a la Semana Santa y durante la Cuaresma, añadiendo un toque especial a la tradición culinaria.
Ingredientes

Para 4 comensales, los ingredientes de este potaje son una combinación armoniosa:
- 250 g de garbanzos nutren la base.
- 250 g de bacalao desalado, protagonista marino.
- 400 g de espinacas, frescas y vibrantes.
- 1 cebolla y 2 zanahorias, aromáticas esenciales.
- 150 ml de salsa de tomate, enriqueciendo el conjunto.
- 2 dientes de ajo aportan su sabor característico.
- 1 cucharada de harina, espesante sutil.
- Aceite de oliva virgen extra, fiel aliado en la cocina.
- Sal con medida y 1 hoja de laurel para el aroma.
- Perejil, el toque final que eleva cada bocado.
Elaboración de los garbanzos (parte 1)

Para garantizar su textura óptima, es fundamental remojar los garbanzos durante la víspera. En tu olla rápida, calienta agua hasta el punto de ebullición y, en ese momento, agrega los garbanzos ya escurridos junto a la hoja de laurel. Este paso es esencial para preparar la base perfecta de tu potaje.
Elaboración de los garbanzos (parte 2)

Comienza pelando la cebolla y divídela en cuatro partes, luego introdúcela en la olla. Realiza el mismo proceso con una zanahoria, córtala en cuatro trozos y agrégala. Añade el toque de sazón necesario, sella la olla de manera adecuada y cocina los garbanzos por un lapso de 20 minutos. Este proceso culminará en una textura y sabor perfectamente equilibrados para tu potaje.
Elaboración de la salsa (parte 1)

En una tartera, calienta un pequeño chorrito de aceite y permite que alcance la temperatura adecuada. Luego, pela la segunda zanahoria y córtala en finas lunas, agregándola con delicadeza a la tartera. Continúa pelando los ajos, pícalos finamente y mézclalos con las verduras. Cocina estas componentes vegetales a fuego suave, manteniendo la paciencia durante un período de 3 a 4 minutos. Este breve proceso permitirá que los sabores se entrelacen y desarrollen en armonía en tu preparación.
Elaboración de la salsa (parte 2)

Introduce la cucharada de harina en la tartera, revolviéndola ligeramente para lograr su integración con los ingredientes. A continuación, agrega con cuidado los garbanzos previamente cocidos, vertiendo también una porción del caldo resultante de su cocción. Para enriquecer la textura y sabor, incorpora la salsa de tomate a la mezcla. Procede a mezclar minuciosamente todos estos elementos, asegurándote de que queden perfectamente amalgamados.
Preparación de las espinacas

Realiza un lavado meticuloso a las espinacas y procede a picarlas en trozos menores. Incorpora con suavidad estas espinacas a la cazuela que contiene los garbanzos y el resto de los ingredientes. Cubre la cazuela con su tapa correspondiente y permite que las espinacas se cocinen en este entorno durante unos minutos. La cocción breve garantizará que las espinacas se integren armoniosamente con los demás componentes y retengan su frescura.
Agregar el bacalao

Realiza el corte del bacalao, manteniendo la piel, en pequeños dados. Añade estos trozos de bacalao a la tartera que contiene la mezcla de garbanzos y verduras. Cubre la tartera adecuadamente y procede a cocinar todos los componentes en conjunto, permitiendo que se fusionen durante un intervalo de 2 a 3 minutos. Una vez finalizada la cocción, dispón el plato para servir el potaje de vigilia y aporta un toque final decorativo con hojas frescas de perejil.














































































































































































































