La sobremedicación con ansiolíticos en Gipuzkoa tiene cifra: 110.000 personas con benzodiacepinas recetadas y 100.000 que las toman más tiempo del recomendado.
En el conjunto de Euskadi hay unas 330.000 personas con un tratamiento abierto de benzodiacepinas (la familia de pastillas que se usa para dormir y para calmar la ansiedad). De ellas, la mayoría de los tratamientos se mantiene más allá del plazo previsto, hasta unas 300.000, según los datos que maneja Osakidetza y que recoge El Diario Vasco.
Los protocolos son explícitos: cuatro semanas para el insomnio y doce para la ansiedad. Pasado ese margen, el fármaco deja de resolver el problema que lo motivó y empieza a crear otros. Los más citados por la consejería de Salud vasca son caídas, deterioro cognitivo, problemas de memoria, somnolencia diurna y una mayor probabilidad de acabar hospitalizado.
Qué significa exactamente sobremedicarse con benzodiacepinas
Dos principios activos se llevan casi todo el pastel: el lorazepam (el Orfidal de siempre) y el lormetazepam (Noctamid). Entre ambos suman en torno al 90% de las prescripciones de este grupo. Se usan sobre todo para dormir y, en menor medida, para cuadros de ansiedad leve.
El riesgo no se reparte igual. Una caída en una persona mayor puede acabar en fractura de cadera, y de ahí a perder una autonomía que ya no se recupera. Súmale la interacción con el resto de pastillas de quien toma varias al día: la mezcla no siempre está revisada.
La evolución tiene un punto de inflexión: la pandemia. Antes de 2020 Euskadi ya pasaba de 300.000 tratamientos activos; en esos dos años la cifra subió un 10% y desde entonces no ha vuelto abajo. 'No hemos sido capaces de bajarlo a las cifras previas', resume Eduardo Millán, epidemiólogo de Osakidetza.
El problema no es la pastilla. Es que una solución pensada para cuatro semanas se quede instalada cuatro años en la mesilla de noche.
Ese es el nudo. La benzodiacepina funciona en el episodio agudo y falla como rutina. Y el sistema no tiene un mecanismo ágil para revisar, retirar o, simplemente, preguntar cómo va la cosa.
Quién acaba con la receta encima de la mesa
El perfil está claro y se repite en todos los tramos. Las mujeres tienen más prescripciones que los hombres: entre los 18 y los 69 años, un 17% frente a un 9%. A partir de los 70 la brecha se abre del todo: el 40% de las mujeres frente al 20% de los hombres.
A edad y sexo se suma el bolsillo: se receta más en los grupos con menos recursos. Un estudio de la dirección de Salud Pública y Adicciones del Departamento de Salud vasco deja dos datos incómodos. Una de cada tres mujeres mayores de 65 en Euskadi es adicta a los psicofármacos. Y dos de cada tres consumidores los toman por malestar emocional, sin patología diagnosticada en el 30% de los casos.

Por qué la consulta rápida empuja a la pastilla
Conviene ser honesto con el diagnóstico. La sobremedicación no es un fallo de voluntad de quien traga la pastilla ni una mala praxis suelta del médico de cabecera. Es lo que ocurre cuando falta tiempo. Millán lo llama 'medicalización de problemas cotidianos': el malestar del día a día entra por la puerta de la consulta y sale con receta porque no hay margen para otra cosa. Un problema laboral, una pérdida, una mala racha acaban tratados como una patología.
La presión asistencial hace el resto. Sin espacio para hablar del origen del insomnio ni para pactar una fecha de revisión desde el principio, el alivio químico es la salida más rápida. Y el entorno empuja: la banalización social hace que tomar pastillas durante años parezca normal, que se recomienden entre vecinas y que el paciente llegue al ambulatorio esperando la receta.
Hay precedente para el escepticismo. Euskadi ya subió un 10% en plena pandemia y desde entonces se quedó en esa meseta, sin recuperar las cifras de antes de 2020. Bajar de ahí exige lo que no sale en las estadísticas: más tiempo de consulta, revisiones programadas y alternativas serias para el insomnio. Cosas poco heroicas: horarios estables también el fin de semana, rutina antes de acostarse, ejercicio suave a media tarde y una habitación sin ruido ni luz de más. Mientras eso no llegue, el contador seguirá en 100.000.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 🧠 ¿Qué ha cambiado? Nada normativo: los datos constatan que 100.000 guipuzcoanos siguen con la pastilla más tiempo del recomendado.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? Sobre todo a mujeres a partir de 70 años, con un 40% de recetas, y a los grupos con menos renta.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Si llevas meses tomándolas, pide en tu centro de salud una revisión y una fecha para dejarlas.



