5Cómo encajarlo en la rutina sin estropearlo: orden de aplicación, frecuencia y protección solar obligatoria
El frasco es de 30 ml y cuesta 5,50 euros, pero el precio no sirve de nada si se coloca en el sitio equivocado de la rutina. La indicación de Mercadona es concreta: piel limpia y seca, entre cuatro y cinco gotas repartidas por rostro, cuello y escote, y masaje hasta su total absorción. El orden correcto es limpieza, sérum y después la hidratante de siempre; por la mañana, la protección solar se aplica al final, nunca antes del sérum. Su textura es ligera, fluida y de absorción rápida, sin residuo graso, así que también aguanta bien colocarse justo antes del maquillaje. Ese detalle, junto al envase opaco de cristal con cuentagotas —que evita que los activos se degraden con la luz—, es lo que lo hace tan fácil de encajar: no obliga a cambiar nada más, solo a sumar un paso.
La frecuencia tiene su propio truco: conviene arrancar en días alternos y subir a mañana y noche solo si la piel no protesta. La fórmula combina arbutina, niacinamida, hexilresorcinol, extracto de margarita y vitamina E, activos con respaldo, pero el perfume aparece muy arriba en el listado de ingredientes y la farmacéutica experta en dermocosmética Mari Carmen Padilla advierte de que no es una opción para pieles sensibles, con rosácea o dermatitis, ni para mezclar en la misma rutina con ácidos o retinoides. Y falta la pieza que sostiene todo lo demás: sin fotoprotección diaria, el despigmentante pierde la partida, porque el sol vuelve a activar la melanina que el producto intenta frenar. La propia línea incluye una crema de día con SPF 50+, y con dos aplicaciones al día el bote de 30 ml cunde durante meses.
