4Para qué manchas sirve (y para cuál no): melasma, marcas de acné y pigmentación solar
El sérum funciona mejor cuanto más superficial y más "melánica" es la mancha. La arbutina, un derivado vegetal con un mecanismo parecido al de la hidroquinona, aparece en la tercera posición del INCI; la niacinamida lo hace en la séptima, y a ellas se suman el hexilresorcinol y el extracto de margarita (*Bellis perennis*). Ese cuarteto actúa sobre la tirosinasa, la enzima que dispara la producción de melanina, y es el perfil adecuado para la pigmentación solar: los lentigos y las manchas difusas que el sol deja en mejillas y frente, siempre que se use con constancia y con fotoprotección de SPF 50 a diario, porque sin protector el producto trabaja en balde. También encaja en las marcas de acné ya curadas que dejan un poso marrón, la llamada hiperpigmentación postinflamatoria, donde la farmacéutica Carmen Padilla considera que la arbutina puede ayudar. El formato son 30 ml por unos 5 euros, con cuatro o cinco gotas sobre rostro, cuello y escote, de día y de noche.
Lo que no puede hacer es cambiar la naturaleza de la mancha. El melasma o cloasma es hormonal y a menudo profundo, y ningún cosmético de ese precio lo elimina: su abordaje pasa por valoración médica, fotoprotección estricta y, en bastantes casos, activos de prescripción. Aquí el sérum, en el mejor de los escenarios, atenúa algo el tono y frena que se oscurezca, pero no sustituye a un tratamiento. Tampoco sirve para las marcas rojas o violáceas de un acné reciente, porque son vasculares y no pigmentarias, ni para lunares o lesiones elevadas de borde irregular, que exigen revisión dermatológica y jamás un producto aclarador. A eso se añade un límite de tolerancia: el perfume ocupa un puesto alto en la fórmula y la propia caja matiza que no es para pieles sensibles, de modo que en rosácea, dermatitis o acné inflamado activo puede irritar y empeorar el cuadro.
