La tarta de queso de calabaza que arrasa en otoño: cremosa, fácil y con aroma a canela

Se hornea en 35 minutos a 220 ºC y se deja enfriar dentro del horno para que no se hunda. Lleva 600 gramos de queso crema, calabaza asada y un toque de nuez moscada.

Hay postres que llegan con el primer jersey de la temporada, y la tarta de queso de calabaza es uno de ellos. Cremosa, con aroma a canela y sorprendentemente fácil: se hace en 45 minutos y el horno hace casi todo el trabajo.

La gracia es que reúne lo mejor de dos mundos. Por un lado, la textura sedosa de un cheesecake clásico; por otro, el sabor dulzón y ligeramente tostado de la calabaza asada. Y por encima, un puñado de especias que convierten cada bocado en una tarde de mantita y sofá. El cheesecake de calabaza es el postre de otoño, sin discusión.

Se hace con ingredientes fáciles de encontrar: queso crema tipo Philadelphia, nata con al menos un 33% de grasa, huevos, azúcar, maicena y calabaza asada triturada. El queso crema y la nata los tienes en en cualquier supermercado, y la calabaza puede ser la que te sobró del asado del domingo. Ojo con esto: la mezcla se bate justo hasta que queda lisa, ni un segundo más.

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El resultado es una tarta de queso de esas que se comen despacio. Por dentro queda cremosa, casi como un flan grande; por fuera, una superficie dorada que se rompe con el tenedor. Esa es la gracia, y por eso conviene no pasarse de horno: 35 minutos de horno a 220 ºC y fuera.

El truco está en no darle un choque térmico. La tarta sale del horno con el centro todavía tembloroso, y ahí es donde muchas se hunden: si la pasas del horno caliente a la nevera, el contraste la castiga. Por eso se deja enfriar dentro del molde, con el horno apagado y la puerta entreabierta, hasta que pierde todo el calor. Después, nevera y paciencia.

Un buen cheesecake no se juzga por lo bonito que sale del horno, sino por cómo se comporta mientras se enfría despacio.

Ingredientes

Para un molde de 20 cm y unas 12 raciones. Merece la pena tenerlo todo pesado antes de empezar: la receta va rápida y no hay tiempo para buscar la maicena a mitad de batido.

  • 350 ml de nata para montar, con al menos un 33% de grasa
  • 180 g de calabaza asada triturada
  • 600 g de queso crema tipo Philadelphia
  • 5 huevos grandes (tamaño M o L)
  • 190 g de azúcar
  • 10 g de maicena
  • 2 cucharaditas de canela molida
  • 1/2 cucharada de jengibre molido
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada
  • 1/4 de cucharadita de clavo de olor molido
  • 1 y 1/2 cucharaditas de extracto puro de vainilla

Cómo preparar la tarta de queso de calabaza, paso a paso

  1. Precalienta el horno a 220 ºC con calor arriba y abajo, sin aire. Esa función hornea por igual arriba y abajo; con aire, la superficie se dora antes de tiempo.
  2. Prepara un molde de 20 cm. Arruga un papel de hornear con la mano, mójalo y estruja para quitar el agua sobrante. Amóldalo al molde: mojado se adapta sin romperse.
  3. En un bol grande, bate el queso crema con unas varillas para ablandarlo. Añade la nata, el azúcar, el puré de calabaza, la canela, el jengibre, la nuez moscada, el clavo, la vainilla y la maicena. Mezcla bien.
  4. Incorpora los huevos y bate hasta conseguir una crema lisa, sin grumos. Si lo haces a mano, añádelos de uno en uno. No batas de más: el aire extra forma burbujas en la superficie.
  5. Vuelca la mezcla en el molde y hornea 35 minutos. Al sacarla, el centro estará todavía líquido y temblará: es exactamente lo que buscamos.
  6. Si ves que se dora demasiado por arriba, coloca un papel de aluminio sobre el molde sin sellarlo.
  7. Deja enfriar la tarta dentro del molde, con el horno apagado y la puerta abierta, hasta que pierda todo el calor.
  8. Cuando esté fría, métela en la nevera un mínimo de 4 horas. Si te gusta más cuajada y con la textura más firme, déjala 24 horas.
  9. Sírvela fría pero no helada: sácala un ratito antes, para que el sabor de las especias se aprecie. Con un poco de nata montada por encima está de escándalo.

Trucos para que salga perfecta

Versión sin lactosa: cambia el queso crema y la nata por sus equivalentes sin lactosa y el resto de la receta no cambia. Queda igual de cremosa.

Conservación: congela muy bien y aguanta varios días en la nevera. Guárdala siempre dentro del molde, porque es una tarta blandita y cualquier golpe le come la forma.

Para servir: una cucharada de nata montada y, si te atreves, un poco de canela espolvoreada. La calabaza agradece el contraste fresco de la nata.

🍽️ La ficha de la receta

  • 🍴 Plato: Tarta de queso de calabaza con especias
  • 👥 Raciones: 12 raciones en molde de 20 cm
  • ⏱️ Tiempo: 45 minutos más el enfriado y la nevera
  • 📊 Dificultad: Media