5Por qué septiembre dispara la ansiedad: la vuelta a la rutina y la presión laboral
Septiembre concentra en apenas unos días el regreso al trabajo, la vuelta al colegio y la reactivación de las obligaciones domésticas. Ese tránsito brusco desde el descanso tiene traducción fisiológica: durante las vacaciones baja el cortisol y, al recuperar la rutina de golpe, el organismo responde con un pico de agobio. Según Adecco, más del 35% de los trabajadores españoles padece el llamado síndrome postvacacional, que el Hospital Clínic de Barcelona describe con astenia, insomnio, irritabilidad y dificultad para concentrarse. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) sitúa su duración en 10 o 15 días y señala que afecta sobre todo a los menores de 45 años. No es una enfermedad, pero sí una reacción adaptativa que, mal gestionada, puede derivar en estrés crónico.
A esa carga emocional se suma la presión laboral. Septiembre es uno de los meses con más bajas del año, y los expertos lo atribuyen tanto al reajuste de horarios como a la acumulación de tareas pendientes y a la exigencia de rendir al máximo desde el primer día. Advierten de que saturar los correos o fijar entregables críticos en la reincorporación multiplica el riesgo de agotamiento precoz. El contexto no ayuda: CSIF cifra en 649.917 los procesos de incapacidad temporal por salud mental y neurológica iniciados en 2024, en torno al 10% del total, con una duración media que sube a 39,2 días. El Ministerio de Trabajo calcula que el 26% de los trastornos mentales comunes entre la población ocupada se atribuye a condiciones laborales adversas.
