A solo un día de la boda de Curro y Ángela, ‘La Promesa’ afronta una jornada marcada por nuevos problemas, decisiones inesperadas y relaciones que avanzan en direcciones difíciles de controlar. Mientras Máximo vuelve a intentar cambiar la decisión de Ángela sobre quién la acompañará al altar, la celebración comienza a encontrarse con su primer contratiempo importante.
En paralelo, Manuel y Julieta viven uno de los momentos más importantes de su historia. Después de semanas intentando contener unos sentimientos que cada vez son más evidentes, ambos encuentran la manera de verse a solas. Manuel toma la iniciativa y propone un encuentro secreto en el hangar, aunque Julieta sabe que escaparse de casa sin que Ciro lo descubra no será sencillo.
El capítulo 916 de ‘La Promesa’, que TVE ofrecerá este martes 29 de septiembre en su horario habitual de la tarde, también mostrará las dificultades que atraviesan Martina y Adriano por la situación de Jacobo, además del conflicto entre María Fernández y Samuel. La boda se acerca, pero los problemas no dejan de aparecer.
‘La Promesa’ cambia el futuro de Ángela y Máximo

En ‘La Promesa’, Máximo llega al límite después de comprobar que todos sus intentos para conseguir que Ángela le permita acompañarla al altar han sido infructuosos. Con la boda prácticamente encima, el duque de Buenaventura empieza a asumir que podría no conseguir su objetivo.
Sin embargo, Máximo no está dispuesto a renunciar todavía. Ante la falta de resultados, decide volver a recurrir a Leocadia y recuperar el acuerdo que ambos habían dado por terminado. Su propuesta vuelve a situar a la madre de Ángela en una posición clave, ya que tendrá que intervenir nuevamente para intentar modificar la decisión de su hija.
Leocadia habla con Ángela y trata de convencerla para que cambie de postura. La joven, en principio, continúa defendiendo su negativa, pero la conversación con Curro termina haciendo mella en sus dudas. El joven intenta hacerle comprender que tiene más puntos en común con Máximo de los que ella considera.
Curro también le plantea que podría evitar una humillación pública para Máximo si decide permitir que la acompañe durante la ceremonia. Ángela, ante estas palabras, intenta averiguar si Curro ha llegado por sí mismo a esa conclusión o si, por el contrario, Leocadia ha ejercido algún tipo de presión sobre él. Finalmente, la decisión da un giro inesperado. Ángela acepta que Máximo sea quien la acompañe al altar. Después de haber estado a punto de perder toda esperanza, el duque consigue finalmente aquello que llevaba intentando obtener durante tanto tiempo.
El primer problema de la boda de Curro y Ángela
La boda de Curro y Ángela también sufrirá un contratiempo que puede complicar los preparativos. Pellicer comunica a Simona y Candela que ha acudido a recoger los vinos que habían reservado para el convite, pero se encuentra con que ya no están disponibles. El motivo está relacionado con una comunicación enviada desde palacio. La bodega recibió un aviso para cancelar el pedido y, al quedar los vinos liberados, terminaron siendo vendidos a un comprador extranjero. El problema aparece justo cuando la celebración está a punto de comenzar y cuando cualquier imprevisto puede afectar a la organización del enlace.
Ballesteros considera que Alonso debería conocer lo sucedido. Petra, sin embargo, tiene otra prioridad. Le deja claro que su obligación consiste en solucionar el problema antes de que el señor llegue a descubrirlo. Para ella, las explicaciones pueden llegar después, una vez que la boda se haya celebrado. La situación coloca al mayordomo ante una decisión delicada. Alonso pregunta por los vinos y Ballesteros debe responder sin revelar el contratiempo. Mientras tanto, el resto de los preparativos continúan aparentemente con normalidad.
Ballesteros asegura a Leocadia que todo está preparado tanto en la cocina como en los jardines y que el servicio está completamente organizado. La ausencia de los vinos, sin embargo, se convierte en el primer revés importante de una boda que ya empieza a acumular tensión antes de celebrarse.
Manuel y Julieta preparan un encuentro secreto
La trama de Manuel y Julieta ocupa uno de los momentos más importantes del capítulo 916 de ‘La Promesa’. Los dos han intentado mantener ocultos sus sentimientos durante las últimas semanas, pero la situación entre ellos se ha vuelto cada vez más difícil de controlar. Manuel decide dar un paso adelante y propone a Julieta verse a escondidas durante la noche. El lugar elegido es el hangar, lejos de las miradas del resto de los habitantes de ‘La Promesa’. Su intención es poder estar con ella sin que nadie interrumpa ese momento.
Julieta sabe desde el principio que llegar hasta allí no será fácil. Ciro se encuentra en casa y cualquier movimiento extraño podría hacer que descubriera lo que está ocurriendo. Por ese motivo, la joven advierte a Manuel de las dificultades que tendrá para salir sin levantar sospechas.
A pesar de ello, Julieta se compromete a intentarlo. Finalmente consigue abandonar la casa y acudir al lugar acordado. Allí, después de haber mantenido durante tanto tiempo sus sentimientos bajo control, Manuel y Julieta dejan de contenerse. El encuentro termina convirtiéndose en una noche especialmente importante para ambos. Manuel y Julieta se entregan al amor y a la pasión que habían mantenido contenida y comparten un momento que marcará el rumbo de su relación y que permanecerá en su memoria.
Martina y Adriano afrontan la situación de Jacobo

La situación de Jacobo también seguirá teniendo consecuencias en ‘La Promesa’. Martina habla con Adriano sobre su preocupación por no haber podido ayudarle después de todo lo ocurrido. La joven reconoce su malestar ante la imposibilidad de reparar el daño que le han causado. El problema sigue pesando sobre ambos, especialmente porque consideran que lo ocurrido ha dejado a Jacobo en una situación complicada. Martina no consigue encontrar una solución que permita corregir lo sucedido y comparte con Adriano su frustración por no poder hacer más.
Por otro lado, María Fernández y Samuel también mantienen una conversación relacionada con sus sentimientos. Ella reconoce que hablar sobre lo que sienten parece no conducir a ninguna solución, porque cada conversación termina llevándolos al mismo punto. Samuel, sin embargo, admite que no consigue dejar atrás lo que siente por ella. El sacerdote reconoce que continúa pensando en sus besos y en María Fernández, hasta el punto de considerar que no puede evitarlo porque está completamente enamorado.
Máximo vuelve a depender de Leocadia
El acuerdo entre Máximo y Leocadia vuelve a cobrar importancia cuando el duque necesita que ella intervenga ante Ángela. Máximo le advierte de las consecuencias que tendría su éxito y le explica que, si consigue que Ángela acepte que sea él quien la lleve al altar, terminará convirtiéndose en la duquesa de Buenaventura.
Leocadia no oculta sus expectativas respecto a ese futuro. Ante la posibilidad de convertirse en su esposa, deja claro que espera recibir una recompensa acorde con su posición y asegura que, cuando sean marido y mujer, él tendrá que cubrirla de oro de arriba abajo. La intervención de Curro acaba siendo decisiva para que Ángela reconsidere su postura.
El joven intenta hacerle ver que existe una oportunidad de evitar que Máximo quede públicamente humillado y que, además, comparten más aspectos de los que ella cree. La decisión final de Ángela cambia por completo la situación. Después de resistirse durante buena parte de la preparación de la boda, finalmente permite que Máximo sea su acompañante en el altar. El duque consigue así un objetivo que parecía prácticamente descartado.



