Las mejores zapatillas de correr para quienes tienen fascitis plantar

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Brooks Adrenaline GTS: soporte de estabilidad para pronadores

Su principal baza no es un soporte agresivo, sino el sistema GuideRails: dos refuerzos de espuma más firme a ambos lados del talón que limitan el exceso de rotación de tobillo y rodilla sin encajonar el pie. A diferencia del clásico post medial, el mecanismo se mantiene pasivo cuando la pisada es estable y solo interviene cuando el pie se sale de su trayectoria natural, así que encaja tanto en pronadores moderados como en corredores neutros o con pie plano. En el pie se percibe sutil, lejos de la rigidez de las zapatillas correctivas de hace una década. La marca lo comercializa bajo el sello GTS (Go To Support), con 25 años de saga a la espalda, y lo respalda con el sello de aceptación de la APMA y la certificación PDAC A5500 para diabéticos, avales clínicos de los que carecen muchos rivales.

En su última versión, la GTS 25, Brooks ha añadido 3 mm de espuma DNA Loft v3 en el antepié y 1 mm en el talón, ha rebajado el drop de 12 a 10 mm y ha ensanchado la base del talón hasta 100,7 mm para compensar la mayor blandura del compuesto. El contrafuerte trasero es notablemente rígido, un detalle relevante porque en el pronador la inestabilidad arranca precisamente ahí. Pesa unos 295-300 g en talla de hombre, cuesta 160 euros y su vida útil se estima entre 700 y 900 km, con una suela de las más duraderas de su segmento. Se ofrece en cuatro anchuras (estrecha, normal, 2E y 4E), una variedad poco habitual que resuelve el caso frecuente del pie ancho con pisada pronadora. Para quien convive con fascitis plantar, la propia marca defiende que sus modelos GTS pueden ayudar por el soporte extra que aportan al pie, siempre con el criterio de un podólogo.

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