3Qué es el Parador de Cuenca: un convento del siglo XVI colgado sobre la Hoz del Huécar
El Parador de Cuenca ocupa el antiguo convento de San Pablo, un edificio impulsado en 1523 por el canónigo Juan del Pozo y cuya construcción no se autorizó hasta 1535, mediante bula del papa Paulo III siendo obispo Diego Ramírez de Fuenleal. Los hermanos Juan y Pedro de Alviz firmaron la iglesia y el claustro, de estructura gótica con decoración ya renacentista y una portada barroca posterior. El conjunto se asienta sobre un promontorio —el conocido popularmente como hocino— que se asoma a la hoz del río Huécar, justo enfrente de las Casas Colgadas y al que se llega cruzando el puente de San Pablo, una pasarela peatonal de hierro y madera suspendida a unos 60 metros de altura. Declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los rincones que mejor explica por qué el casco antiguo de Cuenca figura en la lista de Patrimonio de la Humanidad.
Desde el 1 de octubre de 1993 el antiguo cenobio dominico funciona como Parador nacional, después de una rehabilitación que costó unos 1.023 millones de pesetas. Conserva 63 habitaciones y varios espacios singulares: el claustro acristalado, que exhibe la 'Serie Malevich' de Julián Casado —42 lienzos pintados entre 1978 y 1982—; el antiguo refectorio de los frailes, hoy restaurante de cocina conquense; la cafetería, instalada en lo que fue la capilla; y una piscina exterior con panorámica sobre la ciudad. Su iglesia alberga además el Espacio Torner, con cuarenta pinturas y esculturas del artista conquense Gustavo Torner. Las vistas a la hoz y a las Casas Colgadas, que han convertido este mirador en la postal más repetida de Cuenca, y el detalle de que Felipe y Letizia pasaran aquí la primera noche de su luna de miel, explican por qué es uno de los alojamientos más codiciados de Castilla-La Mancha.
