2Resident Evil (2002), de Paul W. S. Anderson
Escrita y dirigida por Paul W. S. Anderson, Resident Evil llegó a los cines el 15 de marzo de 2002 de la mano de Screen Gems y la alemana Constantin Film, con un presupuesto de 33 millones de dólares. La película se apartó de los personajes del videojuego y puso en el centro a Alice, un personaje original interpretado por Milla Jovovich, acompañada por Michelle Rodriguez (Rain Ocampo), Eric Mabius (Matt Addison) y James Purefoy (Spence). El resultado fue un éxito comercial: cerca de 103 millones de recaudación mundial, de los que 40,1 millones procedieron del mercado estadounidense y 62,8 del internacional, con Japón como uno de los territorios más rentables (17,4 millones). Esa cifra, modesta para un gran estudio, pero enorme para una adaptación de videojuego de la época, fue el punto de partida de las seis entregas que acabarían superando los 1.200 millones.
Su mérito dentro de la saga es doble. Por un lado, Anderson —que venía de Mortal Kombat— recicló un guion propio titulado The Undead y logró sacar adelante un proyecto que había estado años atascado, después de que el libreto de George A. Romero fuera descartado. Por otro, fijó la plantilla de la franquicia: el complejo subterráneo de La Colmena, la Reina Roja, el corredor de láseres y una protagonista femenina de acción que sostendría cinco secuelas. La crítica no acompañó —ronda el 36% en Rotten Tomatoes y 33/100 en Metacritic, con un discreto B de CinemaScore—, pero fue nominada a dos premios Saturn (mejor película de terror y mejor actriz para Jovovich), algunas reseñas la señalaron entonces como uno de los intentos más logrados de trasladar un videojuego a la pantalla y Capcom la homenajeó en Resident Evil 4 y The Umbrella Chronicles.
