6 objetos cotidianos de casa que caducan y sigues usando sin saberlo

Caducar es una palabra que asociamos a la nevera y al botiquín, a la fecha impresa en la tapa del yogur o en la caja del ibuprofeno. Pero buena parte de lo que usamos a diario tiene también una vida útil, solo que rara vez aparece en un lugar visible. El ejemplo más claro es el de los cosméticos: la normativa europea obliga a marcar el PAO, el símbolo del tarro abierto con un número y una M, en aquellos cuya duración mínima supera los 30 meses. Casi nadie repara en ese código.

Esta lista mezcla a propósito tipos de caducidad muy distintos: hay obligaciones legales, recomendaciones de fabricante, consejos de higiene avalados por dermatólogos y umbrales de desgaste que proceden de estudios, pero que no son fronteras exactas. Los 600-800 kilómetros de las zapatillas arrastran el rastro de un trabajo de 1985 y hoy funcionan más como convención que como ciencia. Casi nunca la señal salta a la vista: la suela parece intacta, el cepillo luce limpio y el bote de protector solar sigue oliendo igual.

1
El protector solar abierto del año pasado: los filtros químicos caducan a los 12 meses

orange and white tube bottle
Foto de Arthur Pereira en Unsplash

El símbolo del tarro abierto que casi nadie mira en el bote de protector solar es la clave de este elemento de la lista. La legislación europea exige esa marca, el PAO (Period After Opening), cuando la vida útil del producto cerrado supera los 30 meses: en lugar de una fecha de caducidad, aparece un número de meses. En fotoprotección ese número suele ser 6 o 12. Es decir, un bote comprado hace tres veranos puede lucir una caducidad lejana y haber caducado ya si se abrió el verano pasado. Y lo relevante es que no hay señales visibles: el producto puede conservar color, olor y textura intactos mientras sus filtros químicos —avobenzona, octocrileno— se degradan por efecto de la luz, el oxígeno y el calor. De ahí que la recomendación general sea guardarlo en un lugar fresco y seco, lejos del baño húmedo y del coche.

Publicidad

El problema no es estético, sino de protección real. Un análisis difundido en 2025 por el investigador Zhang Jian, de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Este de China, cifró en un 30-50% la caída del SPF de un protector abierto más de un año: un factor 50 podría comportarse como un 25. El calor acelera ese deterioro, y el maletero del coche o la toalla en la playa superan con facilidad los 40 ºC. A ello se suma que el filtro octocrileno se descompone con el tiempo en benzofenona, clasificada por la IARC, el organismo de la OMS que evalúa el cáncer, como posible carcinógeno (grupo 2B). En España, dos de cada tres cánceres de piel se relacionan con la radiación solar. La asociación francesa Que Choisir comprobó que seis de ocho cremas seguían funcionando a los 14 meses, pero desaconseja arriesgar con las que contienen octocrileno.

Atrás