Reconócelo: cada vez que alguien saca el tema de la genética e ingresos, tú piensas en tu esfuerzo, no en tu ADN.
Un equipo de la Universidad de California Berkeley acaba de publicar en la revista PNAS un trabajo que mete un matiz incómodo en esa conversación. Han cruzado datos censales de ingresos de 2018 a 2023 de 44.500 pares de gemelos y un millón de hermanos nacidos entre 1983 y 1990 en Estados Unidos.
La pregunta que se hacen es de las gordas: cuando el estatus económico pasa de padres a hijos, ¿cuánto es herencia genética y cuánto es tener unos padres con recursos, contactos y un barrio decente? Separar esos dos canales con datos al uso es casi imposible. De ahí que tiren de gemelos.
Qué han hecho con 44.500 pares de gemelos para separar el ADN de la cartera
El método tiene su gracia. Los registros administrativos de Estados Unidos no distinguen entre gemelos idénticos y fraternos, así que los investigadores compararon pares de gemelos del mismo sexo y de distinto sexo con pares de hermanos del mismo sexo y de distinto sexo.
El resultado fue claro: encontraron una heredabilidad genética sustancial en el empleo y en los ingresos.
Ojo con la palabreja, porque se malinterpreta mucho. La heredabilidad mide qué parte de las diferencias entre unas personas y otras explica la genética, no cuántos euros de tu nómina vienen escritos en tu ADN. Es una medida de población, nunca un destino individual. El detalle técnico está bien explicado en la entrada de Wikipedia sobre la heredabilidad.
La genética pesa en tu sueldo, sí, pero confundir parecido con herencia es el error que arrastran décadas de estudios con gemelos.
El detalle de la misma empresa que se lleva por delante un 15%
Aquí está lo jugoso. En la muestra apareció una proporción muy alta de pares de gemelos del mismo sexo trabajando en la misma empresa, claramente mayor que la de gemelos de distinto sexo o de hermanos no gemelos. Los gemelos comparten casa, colegio, barrio, y aficiones; se pasan el contacto, se recomiendan y acaban en la misma oficina.
Cuando los autores echan de la ecuación a todos los que comparten empleador, la heredabilidad estimada de los ingresos cae un 15%. Traducido: una parte de lo que los estudios clásicos atribuían al ADN era, en realidad, influencia mutua entre hermanos que se copian el uno al otro.
Ahí es nada.
Por qué esto no significa que tu nómina esté escrita en tu ADN
Primero, porque el estudio es de Estados Unidos y de gente nacida entre 1983 y 1990, con un mercado laboral que se parece al español lo justo.
Segundo, porque sus propios autores avisan de que la tendencia de los gemelos a influirse mutuamente puede sobreestimar la heredabilidad en los estudios clásicos. Y tercero, porque heredabilidad no es destino: dice cómo se reparten las diferencias dentro de un grupo, no lo que te va a pasar a ti.
Mi lectura después de leer el trabajo: la genética importa más de lo que solemos admitir en la sobremesa, pero menos de lo que sugiere el titular fácil. Lo que sí deja claro el estudio es que el apellido, el barrio y el enchufe familiar se disfrazan de ADN con una facilidad pasmosa. Y eso, en un país con la tasa de paro que tenemos, no es un detalle menor.
🧠 Para soltarlo en la cena
Tu sueldo tiene genes, pero el 15% era puro espejo.




