Cuando la Casa Real anunció en noviembre de 2003 el compromiso de Felipe de Borbón con Letizia Ortiz, la periodista no era una desconocida: llevaba años presentando el Telediario de TVE y su rostro resultaba familiar a millones de espectadores. Esa visibilidad, unida al interés inédito que despertaba una futura reina nacida fuera de la realeza, convirtió su biografía anterior al compromiso en un terreno abonado para el rumor y el detalle inventado.
La lista que te dejamos a continuación reúne algunos de los bulos y rumores que más han circulado sobre aquella etapa de la reina Letizia —la rinoplastia previa al anuncio, novios atribuidos a su juventud, un supuesto pasado de izquierdas o los rumores sobre su salud— y explica de dónde salen. Desmentimos algunas cosas relacionadas con temas como su matrimonio con Alonso Guerrero, su profesor de Literatura en el Instituto Ramiro de Maeztu o la boda del 22 de mayo de 2004.
3El primer matrimonio con Alonso Guerrero y las leyendas sobre su divorcio
Antes de ser reina, Letizia Ortiz pasó por el altar con el escritor y profesor Alonso Guerrero Pérez, a quien conoció como alumna en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid, donde él impartía Lengua y Literatura. La boda civil se celebró el 7 de agosto de 1998 en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Almendralejo (Badajoz), localidad natal del novio, y la ofició el entonces alcalde, Manuel Jesús, amigo de la infancia de Guerrero. Ella tenía 26 años y él 36. Fue una ceremonia discreta, con traje de Victorio y Lucchino y banquete en el restaurante El Paraíso, a la que asistieron familiares y amigos íntimos tras un noviazgo que había arrancado cuando Letizia era adolescente. Ese enlace, hoy perfectamente documentado, se convirtió con los años en el origen de toda una serie de relatos exagerados o directamente inventados.
El divorcio, apenas un año después, en 1999, es el terreno donde más han crecido esas leyendas. Se ha repetido que Zarzuela destruyó todas las fotografías y recuerdos de aquel enlace, que la propia Letizia pidió a sus familiares que le devolvieran cualquier recuerdo de la boda y que la sentencia de divorcio se guarda en una caja fuerte especial para que nadie acceda a ella. Los cronistas de la época dudan de esas versiones: sostienen que existen copias de la resolución en manos de varias personas, que se trató de un divorcio de mutuo acuerdo como cualquier otro y que a la ceremonia acudieron decenas de invitados. También circuló el bulo de que la reina había tenido una hija en ese matrimonio, desmentido por el simple paso del tiempo, y en 2013 se habló de unas fotos de la boda por las que se pedían altas sumas y que nunca llegaron a publicarse.
