Pocas instituciones acumulan en la historia reciente europea un repertorio de escándalos comparable al de la Casa Real española. Los episodios que reúne esta lista que recopilamos a continuación comparten un denominador común: nacieron en el ámbito privado, cortesano o empresarial y acabaron condicionando a la Corona, a los presupuestos públicos o a la relación de la monarquía con la opinión pública. El arco temporal va del reinado de Isabel II, destronada en 1868, a las investigaciones más recientes sobre Juan Carlos I.
Todos estos casos están respaldados por resoluciones judiciales, investigaciones periodísticas contrastadas o reconstrucciones históricas solventes, o bien han tenido consecuencias institucionales, económicas o dinásticas verificables.
1Las cuentas ocultas de Juan Carlos I en Suiza y las comisiones saudíes del AVE a La Meca
El 8 de agosto de 2008, Juan Carlos I recibió 100 millones de dólares (unos 64,9 millones de euros al cambio de entonces) procedentes del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí en una cuenta de la Fundación Lucum, sociedad panameña radicada en el banco suizo Mirabaud, en Ginebra. Según la declaración del abogado Dante Canónica ante la justicia helvética, el propio monarca le había encargado a finales de 2007, junto al gestor Arturo Fasana y en su despacho de La Zarzuela, crear una estructura para canalizar una "importante donación" del rey Abdalá. Lucum le designaba como primer beneficiario y a Felipe VI como segundo. La sospecha que sostuvo la instrucción es que ese dinero no era un regalo, sino una comisión por la adjudicación del AVE Medina-La Meca al consorcio hispano-saudí Al Shoula, un contrato de 6.736 millones de euros resuelto en octubre de 2011 con mediación del rey. En 2012 la cuenta se cerró y su saldo, unos 65 millones, se transfirió a la empresaria Corinna Larsen en Bahamas, que lo describió como un regalo "por gratitud y amor".
El asunto nunca llegó a juicio. La Fiscalía de Ginebra abrió diligencias por blanqueo agravado en agosto de 2018 y en diciembre de 2021 las archivó parcialmente: dio por probado el ingreso de los 100 millones, pero concluyó que no existía "vínculo suficiente" con la concesión de las obras, aunque apreció un "deseo de encubrimiento" y multó a Mirabaud con 50.000 francos suizos. En España, la Fiscalía del Tribunal Supremo cerró en marzo de 2022 sus tres líneas de investigación —el AVE, las tarjetas opacas sufragadas por un empresario mexicano y un fondo en Jersey— alegando prescripción, la inviolabilidad de que gozó hasta su abdicación y sus dos regularizaciones fiscales (678.393 euros en diciembre de 2020 y casi 4,4 millones en febrero de 2021). En mayo de 2025 el Supremo rechazó otra querella por delitos fiscales. Sin condena alguna, el escándalo precipitó que Felipe VI renunciara a su herencia y le retirara la asignación en marzo de 2020 y que el emérito se instalara en Abu Dabi ese agosto.
