Que los influencers ya son cultura no lo dice tu cuñado: lo defiende un ensayo que pide museo, no cancelación.
El analista cultural Kike Labián, Premio Nacional de Juventud en Cultura, firma una pieza que está dando vueltas por X: la historia de los creadores de contenido merece documentarse, no borrarse. Y lo dice con un argumento que ya conocemos.
De la telebasura a la industria cultural, la historia se repite
Hubo un tiempo en el que Crónicas Marcianas era el apocalipsis de la cultura. Luego llegaron los videojuegos y los titulares que culpaban al GTA y al Call of Duty de medio mal juvenil. La solución no fue prohibirlos: fue regularlos, entenderlos y mirarlos con ojos de adulto.
En 2009, el videojuego se convirtió en industria cultural y Cuéntame cómo pasó se llevó el Premio Nacional de Televisión. Las dos 'amenazas' acabaron convertidas en espacios legítimos de creación. El truco no fue la censura, sino la madurez: regulación por edades, límites publicitarios y una mirada crítica que no confunde un jueguecito de monetizar adicción con Animal Crossing.
Spoiler: no acabó ahí.
Por qué un museo y no una cancelación
Ahora, en pleno 2026, toca repetir el ciclo con los influencers. El Xokas, Fabiana Sevillano, RoRo o Carliyo han recibido críticas masivas por distanciarse de la realidad de la clase trabajadora. El debate sobre 'la caída de los influencers' ha hecho saltar las alarmas, pero también ha traído algo más interesante: una crítica propia. El Rubius pide diferenciar valor y ruido.
El patrimonio digital no se defiende a golpe de cancelación, sino con mirada crítica y memoria.
Labián propone lo que haría un programador teatral o un comisario de museo: fijar estándares, equidad, y patrimonio digital. O sea, un Premio Nacional de Creación Digital, becas para creadores sin recursos y un museo que guarde los memes antes de que se los trague la nube. Suena raro, hasta que deja de sonarlo.
Las cifras le dan la razón: cada día se suben 20 millones de vídeos en YouTube, 34 millones a TikTok y 750.000 a Instagram. Entre tanto contenido hay basura, sí, pero también coreografías que mueven a medio país y vídeos que documentan esta década. Al igual que construimos bibliotecas, toca construir archivos digitales.
No se trata solo de estándares: el éxito en redes depende del género, la clase y el territorio. Igual que becamos el cine o el teatro, toca becar a los creadores que no viven en Madrid o Barcelona. Si el sector público no fija criterios, lo hará el algoritmo con retención publicitaria.
Si los memes son los refranes del siglo XXI, no suena a capricho que un museo digital les dé su vitrina. Ya pasó con el Museo del Videojuego OXO, que de rareza pasó a llenar salas y ganar premios de diseño.
El patrón que ya vimos con la tele y los videojuegos
Este no es un debate nuevo. La telebasura tardó una década en dejar de ser el enemigo público número uno. Los videojuegos siguieron el mismo camino. Incluso el reggaetón acabó colándose en los premios importantes. El error no es dudar de los influencers: es reducir el ecosistema a un vertedero tóxico del que solo se puede huir.
La parte más incómoda del ensayo tiene que ver con los menores. Aprender a leer TikTok, a detectar la polarización y a protegerse del algoritmo debería ser tan básico como entender una factura. Si lo dejamos para los 18 años, esa educación se convierte en privilegio de clase. Quien tenga familia estructurada, tendrá guía; el resto se estrellará contra la selva algorítmica.
Mientras tanto, los baby boomers se pegan 360 minutos diarios de televisión frente a los 95 de la Generación Z, según Barlovento. El diseño que nos come la atención funciona para todos; solo cambia el formato. Quizá por eso molesta ver a Lola Lolita comprarse un chalet: no es envidia de su dinero, es que rompe el relato de que lo que hacen los jóvenes no es cultura.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 6,5/10. El debate sobre la caída de los influencers lleva semanas caliente y este ensayo le ha dado un nuevo empujón. La nota no es más alta porque, de momento, es más conversación de X y medios que una pelea entre creadores.
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: De los influencers y creadores como Xokas, Fabiana Sevillano, El Rubius o Kappah.
- 📲 En qué red social ha pasado: El debate se mueve en X, TikTok y los directos de Twitch.
- 🔥 Por qué es viral: Porque un ensayo propone un museo para documentar el fenómeno influencer, no cancelarlo.



