6La 'familia banco' se convierte en la principal financiadora: el que no tiene ayuda, no compra
La barrera ya no es la cuota mensual, sino la entrada: los bancos financian de media el 80% del valor de la vivienda, así que el comprador debe reunir el 20% restante y sumar otro 10% aproximado en impuestos, notaría y registro. Con el salario medio de la generación Z rondando los 19.000 euros anuales y una vivienda tipo que ya supera los 214.000, ese ahorro equivale a 3,6 años de sueldo completo, frente a los 2,6 de 1993, según EAE Business School. El resultado es que el banco tradicional ha dejado de ser el principal prestamista de los jóvenes: el 90% de las compras se cierran con apoyo económico de la familia, apunta Jordi Pol, responsable comercial de AinCat. Sin esa red, apenas hay acceso: solo el 7% de la generación Z paga una hipoteca, frente al 37% de los millennials.
El "banco de papá y mamá" no es una metáfora. Los datos del Consejo General del Notariado muestran que las donaciones entre particulares se dispararon un 127,4% entre 2017 y 2024, hasta 199.749, y solo en el primer semestre de 2025 se registraron otras 105.851, de las que 81.067 fueron de dinero y no de vivienda. A las donaciones se suman los préstamos familiares sin intereses, exentos de tributar si se formalizan ante Hacienda, y los avales que ponen el patrimonio de los padres como garantía. El informe Perfil del hipotecado 2025 de Fotocasa cuantifica el fenómeno: un 14% de quienes firmaron hipoteca combinó financiación bancaria y ayuda familiar, y otro 8% del total de compradores adquirió directamente con dinero de sus allegados. La conclusión es una fractura generacional: el que no tiene ayuda, sencillamente no compra.
