7¿Cómo pruebas que el jefe te escribió? Capturas y registros que valen como prueba
Que el jefe te escriba un WhatsApp a las 22:30 no basta para ganar un pleito: hay que poder demostrar que ese mensaje existió, quién lo envió y a qué hora. La jurisprudencia es cada vez más estricta con los "pantallazos". El Tribunal Superior de Justicia de Aragón, en una resolución reciente (enero de 2026), avisó de que las capturas sin autenticar "pueden ser fácilmente manipulables" y no sirven por sí solas para acreditar una vulneración de derechos fundamentales, porque no demuestran ni el emisor, ni el destinatario ni la fecha. Algo similar sostuvo el TSJ de Cataluña en su sentencia 8742/2024, que desestimó unas capturas aportadas para reclamar horas extra por falta de autenticidad. La conclusión es clara: guardar la conversación sirve de poco si luego no se puede verificar su origen e integridad.
Por eso, el consejo de los laboralistas pasa por conservar el chat completo en el terminal original —sin recortes ni ediciones— y anotar número de teléfono, nombre del contacto y contexto laboral de cada mensaje. La exportación del chat y las copias de seguridad ayudan a fijar la cronología, y los registros corporativos (correos, cuadrantes, registro horario) refuerzan la pauta. Si el conflicto es serio, conviene blindar la prueba con un peritaje informático, un cotejo ante el letrado de la Administración de Justicia o testigos que identifiquen a los interlocutores. Aportar una conversación de la que el trabajador es partícipe no vulnera el secreto de las comunicaciones, pero cuanto mejor documentada esté la cadena, más peso tendrá ante el juez y ante la Inspección de Trabajo, que puede imponer multas de hasta 7.500 euros a la empresa.
