Ni a las 22:00 ni a las 23:00: esta es la hora exacta a la que debes dormir según la ciencia

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La ciencia no busca el minuto perfecto, sino la constancia: así actúa en tu hora de acostarte

Acercamiento de un reloj despertador vintage negro que muestra la hora exacta en escala de grises.

Mientras los titulares siguen discutiendo si acostarse a las 22:00 o a las 23:00 es la clave de la longevidad, la investigación del sueño ha desplazado por completo la pregunta. Los estudios más recientes no premian un minuto mágico en el reloj, sino la regularidad: que la hora de irse a la cama y de levantarse se repita día tras día, dentro de un margen razonable. El reloj biológico no se sincroniza con una cifra concreta, sino con señales estables (luz, comidas, actividad física) que se reiteran cada 24 horas. Cuando el horario oscila, aparece el llamado jet lag social: retrasar el sueño un par de horas el fin de semana equivale a someter al organismo, cada semana, a un pequeño viaje transmeridiano que desajusta ritmos hormonales y metabólicos. Dormir ocho horas a horas cambiantes no es lo mismo que dormirlas siempre a la misma hora.

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La magnitud del efecto se ha cuantificado con datos objetivos de decenas de miles de personas. Un análisis de la UK Biobank con más de diez millones de horas de acelerometría de 60.977 adultos, publicado en 2024 en Sleep, halló que quienes mantenían patrones más regulares presentaban entre un 20% y un 48% menos riesgo de mortalidad por cualquier causa que los más irregulares, y que la constancia predecía mejor la supervivencia que la duración total del sueño. En otra cohorte de 72.269 participantes, seguir un horario irregular se asoció con un 26% más de riesgo de eventos cardiovasculares graves, y lo decisivo es que cumplir las horas recomendadas no anulaba ese riesgo. Por eso la National Sleep Foundation emitió en 2023 un consenso de doce expertos: la consistencia de los horarios de sueño importa para la salud, la seguridad y el rendimiento. La conclusión práctica es más liberadora que el mito del minuto exacto: mejor una hora realista y repetible que una perfecta e insostenible.

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