¿Toallas ásperas? El truco de la lavadora con vinagre y sal gruesa que las deja esponjosas, según una experta

La experta en limpieza Leticia Pérez recomienda sustituir el suavizante por vinagre blanco y añadir sal gruesa al tambor para que las toallas no se acarton. Te contamos cómo hacerlo y por qué funciona.

¿Toallas ásperas tras cada lavado? A mí también me pasaba hasta que probé el truco del vinagre y la sal gruesa. La culpa no la tiene la lavadora: la tiene el suavizante y la forma en la que metemos las toallas al tambor.

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La experta en limpieza Leticia Pérez, conocida en redes como @ordenotucasa, lo cuenta sin rodeos en Trendencias. El suavizante no suaviza las toallas: daña las fibras y, con el tiempo, las deja más ásperas. En lugar de ese producto caro y perfumado, ella apuesta por dos ingredientes que ya tienes en la cocina: vinagre blanco y sal gruesa.

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Qué está haciendo mal tu lavadora con las toallas

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Pero antes de tirarte al tambor, conviene mirar el gramaje. No todas las toallas se comportan igual. Según explica Leticia, una toalla ligera de 300 a 400 gramos por metro cuadrado no tiene la misma capacidad de absorción que una de hotel. La experta insiste: 'Un gramaje de unos 580 g/m² es, para mí, el mínimo aceptable'.

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Si tienes toallas de gramaje alto, de 600 a 800 gramos, la sensación de envolverte en ellas se parece a la de un buen hotel. Son sus favoritas, reconoce la experta. Con estas el truco brilla todavía más.

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El truco del vinagre y la sal: lo que la experta hace en casa

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Vamos al meollo. Para recuperar la esponjosidad, Leticia recomienda añadir un buen puñado de sal gruesa en el tambor en cada lavado. No hace falta medir con precisión: un puñado normal, de los de cocina. Y, en el cajetín del suavizante, sustituye el producto por un poco de vinagre blanco.

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El vinagre ayuda a retirar los restos de detergente que se quedan pegados a las fibras del algodón. La sal gruesa, por su parte, conserva la intensidad de los colores y evita que el tejido se apelmace. El resultado es una toalla más mullida y sin olor a vinagre, porque desaparece por completo en el aclarado. Puedes ver más sobre el vinagre en su entrada de Wikipedia.

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El suavizante es el enemigo silencioso de las toallas esponjosas, y el vinagre blanco le gana la partida por muy cutre que parezca.

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Eso sí, no llenes la lavadora hasta arriba. Si el tambor va a rebosar, las toallas no tienen espacio para moverse y el detergente no se reparte. Deja algo de aire. Así de simple.

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Una maravilla.

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Por qué no volverás a usar suavizante con las toallas

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He probado el truco en casa y hay algo que se nota desde el primer lavado: el tacto acartonado desaparece y las toallas ganan suavidad. No es magia, es química de andar por casa. El detergente se acumula en el algodón y el suavizante crea una película que, a la larga, lo impermeabiliza. Y una toalla impermeable no absorbe, solo extiende el agua.

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La recomendación de la experta no es nueva del todo: en redes llevan meses hablando del poder del vinagre blanco para la limpieza del hogar. Lo que aquí suma es la combinación con sal gruesa y el aviso de mirar el gramaje antes de comprar. Si tienes toallas finas, puedes lograr que sequen rápido; si quieres mullidez, toca apostar por gramajes altos.

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Mi veredicto es claro: vale la pena abandonar el suavizante para las toallas. Los primeros lavados notas menos perfume, pero a cambio ganas suavidad real y no esa textura escurridiza que deja el producto. Y, de regalo, alargas la vida del algodón.

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🧠 Para soltarlo en la cena

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Vinagre y sal gruesa devuelven la esponjosidad a las toallas.