4Parador de Ronda: vistas al Tajo y ruta por los pueblos blancos
El Parador de Ronda ocupa un privilegio que pocos hoteles pueden presumir: el antiguo edificio de la Casa Consistorial, el ayuntamiento histórico, asomado justo al borde del Tajo junto al Puente Nuevo. Desde sus balcones, la terraza y la piscina de temporada se contempla el cañón de 120 metros de profundidad por el que discurre el Guadalevín, una estampa que la propia cadena presume como el mejor mirador sobre el Tajo. La fachada original, con sus soportales, cornisa y reloj, se conserva intacta desde que el edificio, que funcionó como consistorio durante siglos, se reconvirtió en parador en 1994. Además de las vistas, el establecimiento atesora una colección de arte taurino con más de un centenar de obras, y sus 78 habitaciones con balcón convierten el despertar en un espectáculo: el Puente Nuevo, construido en 1793 y de 98 metros de altura, iluminado al anochecer.
Ronda es además la puerta natural a la ruta de los pueblos blancos, y este parador funciona como base perfecta para recorrerlos. A 17 kilómetros está Setenil de las Bodegas, con sus casas incrustadas bajo la roca; a 35, Zahara de la Sierra, asomada al embalse dentro del Parque Natural de la Sierra de Grazalema; y a 50, Olvera, coronada por su castillo. El circuito que enlaza estos tres pueblos con Grazalema puede completarse en una jornada, aunque lo razonable es estirarlo un par de días. Con el 15% de descuento de esta campaña de Paradores para septiembre, cuando el calor afloja y las carreteras serpenteantes de la sierra gaditana se vacían de autobuses turísticos, la escapada combina el balcón sobre el Tajo con carreteras de montaña, quesos payoyo y fachadas encaladas.
