A Luis Rubiales se le acabó la inhabilitación de la FIFA y el fútbol español ya mira de reojo.
El 26 de agosto cerró tres años de veto internacional por el beso a Jenni Hermoso, el episodio que convirtió la final del Mundial femenino en un terremoto. La FIFA abrió el expediente con una suspensión provisional de 90 días y confirmó la sanción firme el 30 de octubre de 2023. El expresidente de la RFEF recurrió ante Apelación y recibió un portazo que lo mantuvo lejos del fútbol mundial.
Desde el pasado miércoles, la inhabilitación internacional ya no existe para Rubiales. Puede participar en actividades del fútbol y del deporte fuera de España, moverse por federaciones extranjeras y negociar sin el cartel de vetado que le colgó el organismo.
Tres años de veto internacional llegan a su fin
La fecha clave no es casual. La FIFA activó la cuenta atrás el 26 de agosto de 2023, apenas unos días después del gesto al que Rubiales jamás logró quitar el foco. Lo que arrancó como una suspensión provisional se transformó en inhabilitación plena y, a golpe de recurso desestimado, se convirtió en uno de los castigos más ruidosos del deporte español.
Cuando la FIFA abrió el expediente, media España discutía si el beso era un gesto desmedido o un abuso de poder. Las imágenes dieron la vuelta al planeta y el 'Se Acabó' se convirtió en bandera. La sanción deportiva tardó meses, pero la sentencia social llegó en cuestión de días.
El cierre del castigo internacional llega, además, con una ironía de calendario: coincide con el regreso de Jenni Hermoso al Atlético de Madrid para esta temporada. La jugadora vuelve a la competición mientras el hombre que protagonizó el episodio recupera margen de movimiento.
El muro español sigue en pie hasta el 17 de noviembre
Que la FIFA haya soltado la cuerda no significa que Rubiales pueda hacer lo que quiera en casa. El castigo del TAD sigue vigente en España hasta el 17 de noviembre. El Tribunal Administrativo del Deporte tardó más, sancionó el 17 de noviembre de 2023 y metió dos sanciones de año y medio en el mismo paquete.
Fuera ya es libre; dentro, Rubiales sigue esperando una salida que solo llegará en noviembre.
Ese veto doméstico le impide participar en cualquier federación deportiva española y en actividades vinculadas al deporte federado, amateur o profesional del país. La diferencia es clara: fuera ya es libre; dentro, sigue siendo un apestado administrativo durante algo menos de tres meses.
El caso Rubiales deja un precedente que va más allá del beso
Lo que quedó de aquello no fue solo un beso, sino un culebrón que mezcló, justicia deportiva, denuncia social y ruido mediático. La justicia ordinaria también dejó su capítulo: una multa de 10.800 euros, una indemnización de 3.000 euros a Jenni Hermoso y una orden de alejamiento de 200 metros que ya expiró el 26 de junio.
El caso funciona ya como espejo para cualquier dirigente del fútbol español. La reputación de una federación puede saltar por los aires en una celebración, y las instituciones tardan tres años en cerrar lo que una acción abrió en segundos. Rubiales no ha ganado un perdón; ha cumplido plazos, que es distinto.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: La FIFA levantó la inhabilitación de tres años a Luis Rubiales el 26 de agosto.
- 🔥 Por qué arde: El beso a Jenni Hermoso sigue marcando la agenda y España mantiene el veto del TAD.
- 📲 Lo que viene: El 17 de noviembre expira la sanción del TAD y Rubiales podrá moverse con libertad total.

