7 avisos del cuerpo que indican que 6,5 horas de sueño ya dañan tu salud

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Piel apagada y ojeras persistentes

Primer plano extremo de los ojos de una persona con maquillaje visible, mostrando las características faciales.

Que el espejo devuelva una piel sin luminosidad y unas ojeras que no ceden con la crema no es un capricho estético: es uno de los primeros avisos visibles de que el cuerpo arrastra un déficit de sueño. Un equipo del Instituto Karolinska (Estocolmo) comprobó en 2013 que, tras la privación de descanso, los rostros se perciben con la piel más pálida, ojeras más oscuras, párpados caídos y más arrugas finas, y que quienes los observan los juzgan menos sanos, menos atractivos y hasta más tristes. La causa está en el cortisol, la hormona del estrés: con menos de las horas necesarias se mantiene elevado durante la noche, y ese exceso degrada el colágeno y la elastina, las proteínas que dan firmeza y tersura al cutis, además de frenar a los fibroblastos que deberían repararlo. Dormir 6,5 horas de forma crónica apenas permite alcanzar el sueño profundo en el que se libera la hormona del crecimiento que estimula la regeneración celular, y la piel, el órgano más extenso, lo acusa antes que casi cualquier otro.

Lo más inquietante es que la ojera y el tono apagado no son solo cosmética, sino el reflejo de una reparación cutánea que se ha degradado. Un ensayo del University Hospitals Case Medical Center de Cleveland con 60 mujeres de 30 a 49 años halló que quienes dormían cinco horas o menos duplicaban la puntuación de envejecimiento intrínseco en la escala SCINEXA (4,4 frente a 2,2 de las que descansaban de siete a nueve horas), con más líneas finas, pigmentación irregular y pérdida de elasticidad; además, su piel recuperaba un 30% peor la función de barrera tras un daño y tardaba más en resolver la inflamación por radiación UV. Bajo los ojos, donde la dermis es finísima, la dilatación de los vasos por el cortisol y un drenaje linfático lento hacen que la sangre estancada se transparente y la sombra se vuelva permanente. Cuando las ojeras persisten pese a lo que cada uno considera "suficiente sueño", hay detrás inflamación sistémica de bajo grado y un envejecimiento prematuro que está avisando de que toca revisar las horas de cama.

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