6Conserva el SMS, las capturas de pantalla y cualquier prueba del engaño
El primer reflejo de quien descubre que ha caído en un SMS falso de la DGT suele ser borrarlo cuanto antes, bien por vergüenza, bien para librarse de la tentación de volver a tocar el enlace. Es justo lo contrario de lo que recomiendan la Policía Nacional e INCIBE. El mensaje y todo lo que lo rodea son la única huella tangible de una estafa diseñada para ser efímera: la web fraudulenta, que imita casi a la perfección el portal oficial de la DGT, puede desaparecer en pocas horas, y el número desde el que se envió el SMS puede dejar de estar operativo. Si no se conserva nada, la investigación parte de cero. Hacer una captura del texto íntegro, del remitente y de la URL a la que apunta el enlace, sin necesidad de volver a pulsarlo, es lo que permite a los agentes rastrear la infraestructura del fraude antes de que se desvanezca.
Ese material no es un simple recuerdo del disgusto: es la base sobre la que se sustenta la denuncia. INCIBE aconseja guardar todas las pruebas posibles, desde el propio SMS hasta las capturas de cada pantalla del proceso, incluidos los formularios en los que se introdujeron datos personales o bancarios. Para que tengan más valor ante una comisaría o un juzgado, el instituto sugiere recurrir a servicios de testigo online o fedatario digital que certifiquen la fecha y la integridad de esas imágenes. Presentarlas junto a la denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil no solo facilita la identificación de los responsables, sino que permite bloquear el dominio falso y alertar a otros conductores. Además, ese registro sirve ante el banco para acreditar que los cargos o la filtración de datos derivan de este engaño concreto, y no de otro uso que se haya podido hacer de la tarjeta.
