3Cambia las contraseñas que hayas podido escribir en la página falsa
Quien ha tecleado una clave en una página que imita a la DGT debe asumir que esa contraseña ya no es suya: las webs fraudulentas de estas campañas de smishing no se limitan a capturar el número de tarjeta, sino que en muchas variantes piden credenciales de acceso, datos del DNI o claves que se transmiten en tiempo real a los ciberdelincuentes. Por eso el cambio inmediato de contraseñas figura entre los primeros pasos del protocolo que difunde la Policía Nacional tras picar en el enlace. El peligro no se queda en la multa ficticia: si esa clave se reutiliza en el correo electrónico, en la banca online o en redes sociales, los estafadores pueden probarla en otros servicios con la esperanza de que se repita, una técnica conocida como relleno de credenciales. El correo electrónico es la prioridad, porque desde él se puede restablecer la contraseña de casi cualquier otra cuenta y porque suele ser la puerta de entrada a los datos personales del buzón.
El cambio debe hacerse desde un equipo o una conexión de confianza y con claves nuevas, largas y únicas para cada servicio; reutilizar la misma contraseña en varios sitios convierte una sola filtración en un goteo de accesos. Conviene además activar la verificación en dos pasos, sobre todo en el correo y en la banca, para que una contraseña robada no baste para entrar. No es una precaución teórica: solo en 2025 la DGT ha solicitado el cierre de 195 webs falsas que suplantaban su imagen y en los últimos cinco años se han documentado más de 830 intentos de este tipo. La línea de ayuda 017 del INCIBE recibió cerca de 98.500 llamadas por fraude en 2024, muchas de víctimas que habían picado en mensajes como este. Cambiar las contraseñas, junto con avisar al banco y denunciar, corta el alcance del robo antes de que los delincuentes usen los datos capturados para suplantar a la víctima.
