2No introduzcas ningún dato personal si aún no lo has hecho
Pinchar en el enlace del SMS falso no equivale todavía a ser víctima de la estafa: el fraude solo se consuma cuando se teclea algún dato. La página a la que conduce el mensaje reproduce el aspecto del portal oficial de la DGT y, en sucesivos formularios, solicita primero datos personales —nombre, apellidos, dirección, fecha de nacimiento, DNI, teléfono y correo— y después los de la tarjeta: número, fecha de caducidad, CVC e incluso el PIN. Si se llega a ese punto y se rellena el formulario, los ciberdelincuentes ya tienen lo que buscaban; de hecho, la operación suele cerrarse con una ventana emergente en francés que avisa de un problema con la tarjeta para despistar a la víctima mientras los datos ya han sido capturados. Por eso la recomendación de la Policía Nacional y del INCIBE es tajante: si aún no has introducido nada, no lo hagas. Cerrar la pestaña a tiempo es la línea divisoria entre un susto y un vaciado de cuenta o un robo de identidad.
La urgencia que transmite el mensaje —multa pendiente, "evite el recargo del 50%"— está calculada para que se actúe sin pensar, y en algunos casos los estafadores personalizan el texto con la marca, el modelo e incluso la matrícula del vehículo para darle verosimilitud. Eso no debe empujar a completar el formulario: la DGT nunca comunica sanciones por SMS ni pide datos bancarios por ese canal, así que ninguna gestión real exige rellenar esos campos. Ante la página, lo correcto es no escribir nada, cerrarla, borrar el mensaje, bloquear al remitente y avisar al 017 del INCIBE o denunciar en una comisaría de la Policía Nacional conservando capturas como prueba. Si ya se han llegado a facilitar el DNI o los datos de la tarjeta, la situación cambia y hay que contactar con el banco de inmediato; mientras no se haya introducido ningún dato, aún se está a tiempo de cortar el problema de raíz.
