La historia de Pedro Porro está estrechamente vinculada a su familia y, especialmente, a su abuelo Antonio. El futbolista extremeño ha explicado en distintas ocasiones que su entorno fue determinante durante los primeros años de una carrera que comenzó lejos de los grandes escenarios y que terminó llevándolo hasta la selección española.
Después de la final del Mundial 2026 entre España y Argentina, el nombre de Pedro Porro volvió a situarse entre los protagonistas de la generación que consiguió levantar el trofeo. El jugador del Tottenham, de 26 años, no solo ha destacado por su trayectoria deportiva. También ha mostrado su compromiso con diferentes causas y tragedias, entre ellas la DANA.
Detrás de ese recorrido aparece una familia que realizó importantes esfuerzos para acompañarlo desde sus primeros pasos en el fútbol. Entre todos ellos, Antonio ocupa un lugar especialmente relevante para Pedro Porro, que siempre ha reconocido la influencia que tuvo su abuelo durante su infancia y adolescencia.
Pedro Porro recuerda el papel de su abuelo Antonio

La relación entre Pedro Porro y su abuelo queda reflejada en el documental “Denominación de Origen”, disponible en RTVE Play, donde el futbolista repasa sus orígenes en Don Benito, Extremadura. Allí explica hasta qué punto Antonio fue una figura fundamental durante su infancia.
“Me crié con mis abuelos, y en este caso, mi abuelo es la persona fundamental en mi vida”, afirma Pedro Porro en el documental. Sus palabras reflejan una relación que va mucho más allá del vínculo familiar y que estuvo directamente relacionada con las oportunidades que tuvo el futbolista para avanzar en su carrera.
Antonio, por su parte, tiene siete nietos, aunque reconoce que Pedro ocupa un lugar especial. El propio abuelo define al futbolista como “su ojito derecho”, una muestra del vínculo que ambos mantienen después de todos los años que han compartido. Durante la infancia de Pedro Porro, Antonio también desempeñó un papel importante en los desplazamientos relacionados con el fútbol.
La familia recorrió diferentes puntos de Extremadura para que el joven pudiera participar en pruebas y partidos. Uno de los momentos más importantes llegó cuando, con solo 13 años, tuvo la posibilidad de probar durante una semana con el Rayo Vallecano. “Recuerdo que tenía 13 añitos y fuimos a probar una semana al Rayo”, recuerda Pedro Porro al hablar de aquella etapa.
El consejo que Pedro Porro nunca olvidó

El camino hacia el fútbol profesional implicó sacrificios para Pedro Porro y para su familia. Antonio fue una de las personas que estuvo presente durante esos primeros pasos y que trató de transmitirle al joven jugador la importancia del esfuerzo. Entre los recuerdos que conserva Pedro aparece una frase que su abuelo le repitió durante aquellos años: “Hijo, tienes que sacrificarte, las cosas buenas llegan”. El futbolista considera que aquel consejo terminó teniendo sentido con el paso del tiempo, aunque reconoce que el camino hasta alcanzar el máximo nivel no fue sencillo.
Para Antonio tampoco resultó fácil afrontar algunos momentos de la trayectoria de su nieto. Entre ellos está el recuerdo del viaje a Madrid para que Pedro realizara una prueba con el Rayo Vallecano. La familia tuvo que regresar sin él y esperar mientras el joven futbolista permanecía allí durante unos días.
El abuelo de Pedro Porro recuerda aquella situación con emoción: “Nos tiramos todo el camino mi hija, mi yerno y yo sin hablar. Cuando llegamos aquí, le dije a mi yerno: ‘Luis, vete para atrás que nos vamos a por él’”. La anécdota permite conocer una parte menos visible de los comienzos del futbolista. Antes de los estadios llenos, los grandes contratos y la selección española, Pedro Porro contó con el respaldo de una familia que tuvo que realizar esfuerzos para acompañarlo en su objetivo.
Con el paso de los años, la relación entre Pedro Porro y Antonio no ha cambiado. El futbolista mantiene un profundo agradecimiento hacia su abuelo por todo lo que hizo durante su infancia y por haber estado presente en momentos decisivos.
“Agradecerle todo lo que ha hecho por mí. Se lo merece más que yo”, explica Pedro Porro cuando habla de Antonio. La frase resume la importancia que el jugador concede a su abuelo dentro de su trayectoria personal y profesional. Antonio tampoco oculta el orgullo que siente por Pedro. Para él, su nieto no representa únicamente el éxito conseguido como futbolista. También destaca otros aspectos de su vida familiar y personal al definirlo como “un gran futbolista, un buen hijo, un buen hermano, y un buen nieto”.
La relación alcanza incluso a la siguiente generación. Ahora que Pedro Porro se ha convertido en padre, el futbolista pregunta a su abuelo si también estará dispuesto a acompañar a su hijo cuando llegue el momento de acercarse al fútbol. La respuesta de Antonio mantiene el tono cercano que caracteriza sus intervenciones: “Si sigo vivo, sí”.
El abuelo también explica por qué considera tan especial la relación entre abuelos y nietos. Según Antonio, los nietos muchas veces “hacen más caso de los abuelos que de los padres y de las madres”. Su respuesta vuelve a mostrar la cercanía que mantiene con Pedro y con la familia que el jugador ha formado.



