El experto en vino Santiago Rivas pide cerveza cuando la carta se reduce a Rioja, Ribera, godello o verdejo. No es postureo ni ganas de polemizar: es un indicador de que, probablemente, la casa no cuida su oferta de vinos por copas. La confesión, recogida por la revista Elle, ha reabierto un debate que llevaba tiempo latente en el sector: ¿son aburridas las cartas de vino en España?
Por qué pide cerveza cuando la carta se queda en Rioja, Ribera o godello
Su razonamiento es sencillo. Cuando pregunta qué tienen por copas y solo escucha esos cuatro nombres, su decisión puede sorprender: 'Eso suele ser un indicativo negativo de que va a haber batalleo, entonces pido cerveza o agua con gas, dependiendo de cómo tenga el día'. La respuesta no va contra Rioja ni Ribera; va contra la falta de concreción.
La escena se repite más de lo que parece. En muchos bares, la oferta por copas se limita a cuatro etiquetas comodín y el vino acaba siendo lo de menos. Por eso la confesión de Rivas ha encendido una conversación que va más allá del anecdotario: habla de cómo pedimos, cómo nos sirven y qué esperamos cuando pagamos una copa.
Eso sí, el crítico no descarta estas denominaciones de forma automática. A veces, al preguntar un poco más, el vino de cabecera del establecimiento, resulta 'bastante decente o directamente bueno'. La clave, insiste, está en no quedarse con la denominación o la variedad: hay que preguntar qué botella están sirviendo realmente antes de elegir.
El matiz importa. Para Rivas, la popularidad no es sinónimo de sobrevaloración y el público general no siempre se equivoca. Entre la gente sin un interés profundo por el vino, le llama la atención el prestigio que mantiene Ribera del Duero, una denominación que durante años generó cierto recelo entre los consumidores más iniciados.
Esa mirada, con todo, está quedando anticuada. Ribera se ha movido y el experto lo reconoce sin problema: la denominación se está poniendo las pilas con vinos de nueva ola y perfiles más fluidos. De hecho, sus recomendaciones abarcan distintos niveles de precio.
Una carta de vinos repetitiva dice más del establecimiento que de las denominaciones: preguntar qué botella te sirven puede cambiarlo todo.
Ribera del Duero, verdejo y vinos naturales: el matiz está en la botella
Entre las botellas asequibles que ha señalado aparecen Quinta Milú y Pruno, en el entorno de los 10 euros. Si quieres subir un escalón, Parada de Atauta y La Loba rondan los 25-30 euros. Y en un nivel superior, apunta a Pago de Capellanes, Carrovejas o Hacienda Monasterio.
Estos precios, conviene recordarlo, son orientativos y cambian según la tienda o la añada. Lo que no cambia es la idea de fondo: mirar más allá del nombre de la denominación y fijarse en quién firma la botella.
Con el verdejo ocurre algo parecido. Su presencia masiva en terrazas y bares ha creado una imagen de producto sencillo que, según Rivas, no debería extenderse a toda la variedad. Critica el fenómeno del 'verdejito fresquito', pero no al verdejo en sí, y cita ejemplos como Barco de Corneta, Cantayano o Esmeralda García.
Por culpa de ese consumo masivo, tengo miedo de que el verdejo parezca una variedad menor, cuando hay grandes ejemplos de verdejos', advierte. La lección vale para los vinos naturales: sin prejuicios, pero también sin bonificaciones automáticas. Los que están buenos, sí.
Entre las referencias naturales que destaca aparecen Marcel Lapierre y Jean-François Ganevat. Una etiqueta no garantiza nada, recuerda Rivas: existen grandes vinos dentro de ese universo y también referencias mediocres o con defectos. Lo importante es mirar más allá de la etiqueta.
Del Mediterráneo a la pizza: cómo elegir sin miedo y sin prejuicios
Para descubrir vinos interesantes a precios contenidos, su brújula mira al Mediterráneo. Mucha gente asocia estas referencias con vinos pesados o alcohólicos, pero Rivas pide revisar ese prejuicio. Una etiqueta de 15 grados puede echar atrás; la cuestión es cómo está integrado el alcohol y el equilibrio final. Su veredicto: están bien hechos y son divertidos de beber.
¿Hielo en el vino? Depende. Si has pedido un blanco intrascendente y te lo quieres beber con hielo, ningún drama. Otra cosa es una botella con aspiraciones: ahí el hielo modifica las características del vino que has elegido. Rivas lo resume sin rodeos: echar hielo a un blanco sencillo no es beber vino, es otra bebida que lleva vino, como el tinto de verano o la sangría.
Sus maridajes tampoco van de tópicos. Para una pizza cuatro quesos propone un nebbiolo del Piamonte; para una ensalada de burrata, un frappato siciliano; para patatas fritas con vinagreta, una garnacha de Méntrida. Con el gazpacho, un fino de Maestro Sierra. Frente a un chocolate muy amargo, un oporto Niepoort Ruby.
El consejo final no es de sumiller ni de tienda exclusiva: si no sabes qué vino comprar, acude a una tienda especializada y pregunta. Como resume el propio Santiago Rivas, el conocimiento es gratuito. Y con eso se come, se bebe y se disfruta mejor.
🍽️ La ficha del truco
- 🍴 El truco: Preguntar siempre qué botella están sirviendo por copas.
- ✅ Para qué sirve: Evitar pagar de más por un vino genérico y descubrir referencias mejores.
- 🧂 Lo que necesitas: Curiosidad y una tienda especializada de confianza.




