2La exclusiva que desató el ataque: qué reveló Kiko y por qué duele
El choque arrancó cuando Belén Esteban presumió en sus redes de que su hija Andrea no era una 'nepo baby', un guiño que Juls Janeiro, hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, se dio por aludida y respondió ante las cámaras llamándola "meme televisivo" y "sombra de Jesulín". La reacción de Kiko Hernández llegó a través de su nuevo programa en YouTube, donde salió en defensa de su excompañera de Sálvame. El exgranhermano reveló, según su versión, quién encendió la mecha: recordó que Juls había ridiculizado la conocida frase de Belén de que "por su hija mata" y la acusó de querer "estar en todas las salsas". Frente al relato de que Belén se había aprovechado contando la intimidad del clan, Kiko respondió que toda la familia Janeiro había hablado ante las cámaras durante décadas —incluida la madre del torero con su sección de adelgazamiento en Sálvame— y que también se había beneficiado económicamente de esa exposición, un giro que da la vuelta al argumentario de la joven.
Lo que más duele de la intervención de Kiko no es su defensa de Belén, sino los dardos personales que lanzó contra el entorno de la joven de 23 años. Estableció un contraste directo entre las dos hermanas: Andrea, aseguró, pudo haberse forrado solo con firmar un contrato, pero eligió estudiar y marcharse a Estados Unidos y, al cumplir 18 años, cerró el tema; Juls, en cambio, lleva según él una vida de "nini" entre maquillaje, fiestas y denuncias. El golpe de gracia fue para sus padres: llamó a Jesulín "mal padre" por no saber ni en qué curso está su hija y solo nombrarla en revistas a cambio de dinero, y sacó a relucir la condena de María José Campanario por falsedad documental, su casa de un millón de euros y las exclusivas por 70.000 euros. Al atacar precisamente la "clase" y el "respeto" que Juls atribuía a sus padres, Kiko ha reabierto una guerra que el clan daba por enterrada y ha vuelto a colocar a la familia en el centro del huracán mediático.
