Mareos al levantarse: esto es lo que tu cuerpo intenta decirte y cuándo preocuparte

La deshidratación del verano y levantarse de golpe explican la mayoría de episodios, pero hay señales de alarma que no deberías ignorar. Te contamos las causas y cuándo toca consultar con el médico.

Te levantas de la cama y, durante unos segundos, notas que todo te da vueltas, se te nubla la vista o tienes que volver a sentarte porque sientes que te caes. A mí me ha pasado más de una vez, sobre todo en verano, y reconozco que asusta un poco.

La mayoría de estos mareos al levantarse no son graves, pero conviene saber por qué ocurren y cuándo hay que dejar de normalizarlos. Según el doctor Miguel Turégano Yedro, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de SEMERGEN, es un motivo de consulta bastante frecuente en Atención Primaria, especialmente en los meses de calor y en las personas mayores.

Qué está pasando en tu cuerpo cuando te mareas al ponerte de pie

Al incorporarte, una parte de la sangre baja momentáneamente hacia las piernas y el organismo necesita unos segundos para adaptarse y mantener el flujo de sangre al cerebro. Levantarse rápido baja la sangre del cerebro unos segundos y por eso notas ese vacío, la vista borrosa o la sensación de inestabilidad.

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Un episodio breve y aislado, que aparece al levantarte demasiado rápido después de estar mucho tiempo sentado o tumbado, tras hacer ejercicio o cuando has bebido poca agua, puede ser completamente normal. La clave está en diferenciar cuándo es un fenómeno pasajero y cuándo esconde un problema de salud.

Las causas que van más allá de la tensión baja

En verano, la deshidratación es probablemente el desencadenante más frecuente, pero también hay que pensar en una anemia, en alteraciones del ritmo cardiaco, en enfermedades neurológicas o en el efecto de ciertos medicamentos, sobre todo antihipertensivos y psicofármacos. La deshidratación es el desencadenante más frecuente en verano, y a veces se combinan varios factores a la vez.

El doctor Turégano insiste en que el mareo no es una enfermedad, sino un síntoma. En consulta se analiza cómo es, cuándo aparece, cuánto dura, si ha provocado caídas o pérdida de conocimiento y qué medicación toma el paciente. Se mide la presión arterial tumbado y de pie, y en casos complejos se completa con un electrocardiograma u otra prueba.

Un mareo ocasional al levantarse rápido suele ser benigno, pero si se repite o limita tu vida diaria no deberías normalizarlo.

Las señales que piden cita (o urgencias)

Aquí empieza lo importante. Los síntomas de alarma que no hay que dejar pasar son la pérdida de conocimiento, el dolor u opresión en el pecho, la dificultad para respirar, las palpitaciones intensas o irregulares, o que el mareo aparezca durante el ejercicio físico. Los mareos que cambian de patrón no deberían normalizarse.

También requieren valoración urgente la dificultad para hablar, la desviación de la comisura de la boca, la pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, las caídas con traumatismo, los signos de sangrado, una hipotensión mantenida o un deterioro importante del estado general.

El consejo del médico de familia para no pasarlo por alto

Si los episodios son repetidos, aumentan en intensidad o aparecen tras iniciar o cambiar un tratamiento, lo recomendable es consultar con el médico de atención primaria. El objetivo no es solo reducir el mareo, sino prevenir caídas, una de las principales consecuencias de estos episodios y una causa importante de pérdida de autonomía en las personas mayores.

Las personas con más riesgo son los pacientes de edad avanzada, con diabetes de años de evolución, con Parkinson u otras enfermedades neurológicas, con patología cardiovascular y los polimedicados, especialmente si toman antihipertensivos o diuréticos.

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Para prevenir, ayuda levantarse de forma progresiva, mantener una buena hidratación, evitar periodos largos de inmovilidad y no hacer cambios bruscos de postura. También conviene limitar el alcohol, que favorece la deshidratación y la vasodilatación. Y, por supuesto, no modifiques tu tratamiento por tu cuenta: si el mareo cambia de patrón, el médico debe valorar los fármacos implicados.

🧠 Para soltarlo en la cena

Levantarse rápido baja la sangre de tu cerebro unos segundos.