Si estás cerca de Vitoria este otoño, hay una cita con Goya que no deberías dejar pasar. La cita con Goya en Vitoria merece mucho la pena. El Museo de Bellas Artes de Álava reúne ahora las cuatro grandes series de grabados del artista aragonés, y muchas de esas estampas llegaron hasta aquí por una vía tan insólita como cultural: Hacienda las aceptó como parte del pago de una deuda fiscal. Una historia que une arte y fisco y que ahora puede verse en el País Vasco.
Qué vas a ver en la exposición de Goya en Vitoria
La muestra, titulada Fantasía y Razón, reúne más de doscientas láminas. Se podrá decir que ha habido exposiciones de estos grabados antes y las habrá después, pero reunir las cuatro series completas en un mismo espacio ya es un acontecimiento. No es una exposición más sobre el artista: es una joya fuera de los grandes circuitos museísticos del país.
El recorrido recoge las cuatro grandes series de estampas de Goya: Caprichos, Desastres de la guerra, Tauromaquia y Disparates. El museo ha cuidado cada detalle: los paneles explicativos lucen un color cobre que remite a las planchas con las que se realizaron las estampas, y se entrega un cuadernillo con textos del experto del Prado José Manuel Matilla. En cada una de las series, Goya despliega una mirada crítica que sigue resonando hoy.
La historia fiscal detrás de los grabados
Para entender cómo llegaron estos grabados a Vitoria hay que hablar de Juan Celaya, un empresario vasco que construyó una colección de arte singular. Nacido en Oñati en 1920, se incorporó en 1959 a una firma familiar que fabricaba paraguas, y que pronto vio un negocio mejor: las pilas para los transistores que llenaban los hogares. Los más viejos quizá recuerden la marca Tximist, rayo en euskera, antes del cambio a Cegasa a principios de los ochenta.

Celaya se mudó a Vitoria en 1964, atraído por el suelo y las ventajas fiscales que ofrecían las autoridades. En los años sesenta, muchos empresarios de Gipuzkoa hicieron el mismo camino, y con ellos llegaron miles de trabajadores de toda España. Desde un caserío en Larrinzar, con unas 500 ovejas, Celaya fue forjando una colección de arte con acentos muy personales. Falleció en 2016 sin descendencia, y su colección pasó a la Fundación Juan Celaya.
La herencia incluía una deuda millonaria con la Hacienda de la Diputación Foral de Álava. La salida acordada fue pagar en especie, una fórmula permitida por la normativa fiscal alavesa en casos excepcionales. El criterio, según explicaba la directora del museo, era que las obras tuvieran un interés superior y ayudaran a completar huecos de la colección. En 2022 se hizo efectiva una dación en pago por valor de 4,3 millones de euros en obras de arte, entre ellas los grabados de Goya. Las más de doscientas láminas de Goya se corresponden con 1,5 millones de euros de aquella operación.
El arte, a veces, salda deudas y abre museos: esta historia es la prueba de que la cultura también puede ser un acto de justicia fiscal.
La colección no se limita a Goya. Incluye pintura vasca de gran calidad, con nombres como Eduardo Zamacois o Ignacio Díaz de Olano, y una obra monumental: el Tríptico de la guerra de Aurelio Arteta, apodado el otro Guernica. La colección de Celaya, gestada a partir de sus gustos personales, tenía un poco de todo, con aciertos y desaciertos. Si visitas el museo, cuando subas a ver los Caprichos, echa un vistazo al fondo de la sala.
Por qué importan estos grabados de Goya
Lo interesante no es solo la peripecia fiscal. Es comprobar que la mirada de Goya sigue siendo un espejo incómodo y necesario. En los Caprichos arremete contra la ignorancia y los abusos del poder; los Desastres de la guerra son una de las expresiones artísticas más potentes sobre la violencia. La serie Tauromaquia se aleja de los tópicos y los Disparates abren un mundo nocturno lleno de interpretaciones. José Manuel Matilla, del Museo Nacional del Prado, resume así la vigencia del artista: su obra sigue siendo un referente para los hombres y mujeres de hoy.
Sara González de Aspuru, directora del museo hasta su reciente jubilación, defendía ver las obras en directo. No es una pose: estar delante de una estampa y concentrarse permite captar matices que una pantalla no ofrece. Y en este caso, con cuatro series completas, la experiencia se multiplica. Desde 2019 no hay presupuesto para adquisiciones en el museo, así que esta dación resulta aún más valiosa para los fondos públicos. La visita no deja indiferente.
Información práctica para la visita
La exposición estará abierta hasta febrero. Conviene consultar horarios y entradas en la web oficial del museo antes de acercarse. El Museo de Bellas Artes de Álava se encuentra en el centro de Vitoria, justo enfrente de Ajuria Enea, en un palacio con su propia historia. Una visita puede completarse con la colección permanente y, por supuesto, con el Tríptico de la guerra de Arteta en la planta superior. Si pasas por Vitoria, no dejes escapar esta joya.
Ficha técnica
- Título: Fantasía y Razón. Goya grabador.
- Autor o autora: Francisco de Goya.
- Qué puedes ver: Las cuatro grandes series de grabados: Caprichos, Desastres de la guerra, Tauromaquia y Disparates.
- Recinto y ciudad: Museo de Bellas Artes de Álava, Vitoria.




