La WNBA: jugadoras que brillan, polemizan y captan la atención, también las españolas

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Brittney Griner, el regreso que trasciende el baloncesto

Cuando Brittney Griner volvió a pisar la cancha de Phoenix el 23 de julio de 2025, el partido dejó de ser un duelo cualquiera. La pívot de 2,06 metros, que había jugado once temporadas en los Mercury, regresaba por primera vez vestida de Atlanta Dream y la franquicia le dedicó un vídeo homenaje con Diana Taurasi en primera fila: respondió con 17 puntos y 8 rebotes en la victoria 90-79. Su historia, sin embargo, va mucho más allá del marcador. Detenida en febrero de 2022 en un aeropuerto de Moscú por llevar menos de un gramo de aceite de hachís, pasó casi diez meses en una colonia penitenciaria rusa hasta que en diciembre de ese año fue liberada en un intercambio de prisioneros por el traficante de armas Viktor Bout. Aquella odisea, convertida en caso político internacional, quedó relatada en su libro Coming Home, un best seller del New York Times que la consolidó como la voz más reconocible del baloncesto femenino fuera de la pista.

Lejos de ser un símbolo pasivo, Griner sigue ocupando un espacio incómodo y central en la conversación pública de Estados Unidos. Su retorno a la competición en 2023 no fue un simple regreso deportivo: la doble Jugadora Defensiva del Año, diez veces All-Star y tres veces campeona olímpica se erigió en portavoz de los estadounidenses olvidados en el extranjero, y su testimonio sobre el trauma, el racismo y su identidad como mujer negra y lesbiana la ha convertido en una figura tan admirada como polémica. En la pista, su temporada 2025 en Atlanta fue la más discreta de su carrera: 9,8 puntos, 5,2 rebotes y 1,2 tapones en 20,8 minutos, con el primer rol de suplente de su vida. Aun así, su sola presencia reordena las defensas rivales y sus números a la baja no impidieron que las Dream alcanzaran los playoffs. Griner demuestra que en la WNBA actual hay estrellas cuyo impacto se mide tanto en audiencias y portadas como en estadísticas.